El Urgell {foodie}

Este texto no es una coincidencia cool-trendy sobre diferentes locales de Barcelona “SuperBurguers Molones”, sino que aquí el que escribe es un burguer addict desde hace tiempo, desde antes de que muchos de vosotr@s tuvierais tetas o pelos en los huevos. Aquí el que escribe se pasaba las tardes de los viernes en el Pokin’s de plaza Calvo Sotelo (actual Francesc Macià), así que esto es fruto de escribir sobre una de mis pasiones, las hamburguesas.

 

El Urgell es un bar que hace esquina entre la calle Compte d’Urgell (de ahí el nombre) y la calle Roselló, cerca del Hospital Clínic. Has pasado mil veces por delante y no te has dado ni cuenta de que existe. Es uno de esos locales que entras y te acuerdas de él, ya que el olor a frito se impregna a ti. Primera recomendación, consume en la terraza. A no ser que te mole la fritanga. Segunda recomendación, el personal son tres elementos a cada cual más particular. El jefe, que se encarga de la plancha, seco como una mojama, no intentes interactuar con él, es imposible: es el máster de la plancha y de las patatas, no lo despistes. El camarero joven tiene la jodida manía, él y el camarero old school, de llamarte “niño”, y esto me repatea, sinceramente.

 

Seguimos. La especialidad del Urgell son desde mi punto de vista, las patatas fritas y las hamburguesas. Puedes comer una Hamburguesa Urgell o una Doble Urgell, (muy, muy originales con el naming, como puedes ver) por unos 6,50 euros + bebida, 2 euros, es decir por 10-12 euros, comes bien. El secreto de las burguers está en dos aspectos: la calidad de la carne y el pan. Aparte lógicamente del aderezo, lechuga, tomate, etc., pero eso varía porque cada un@ ponemos lo que queremos. En el Urgell la carne tiene una textura diferente, mucho más suelta; otras hamburguesas son como auténticos ladrillos o se te desmontan y acabas chorreando por todos lados. La hamburguesa no debe comerse con cuchillo y tenedor, no me jodas.

 

Si las hamburguesas son buenas, lo que también es espectacular del Urgell son las patatas fritas, con mayúsculas. Os escribe una persona que ha cenado durante 25 años cada noche patatas fritas con huevos, podría impartir un seminario. Las patatas del Urgell son del tipo Kennebec, la más común en Galicia, es la clásica patata blanca. El corte en el Urgell es perfecto, tienen un tamaño, pequeño, que hace que en pocos minutos estén fritas en la justa medida, hechas por dentro, crujientes por fuera, pero sin estar excesivamente fritas. Al freírlas se sacan en el momento exacto para que mientras se “aderezan” se acaben de cocer por dentro. Las sirven directamente con mayonesa, algo que prefiero, también, pero eso entiendo que es cuestión de gustos.

 

El resto del surtido de productos del Urgell lo puedes encontrar en muchos otros frankfurts y similares de la ciudad, frankfurts variopintos y demás.

 
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