Edición #040 – mayo’15

It’s cliché, yes, but what would life be like without the little moments and phrases that stick in our memories despite their seeming unimportance? Like the face of our neighbor, an agile 70-year-old woman who drove 10 hours alone to visit her husband’s grave over Easter, entering the office with her arm in a sling. We feared she might have been in a car crash. No, she said, she slipped on dog poo on Radas. We couldn’t laugh and we couldn’t cry. Dog poo – a real problem. We’ll never forget her indignant face and her parting words “Más crucigramas”.

Y el otro día, en la radio, durante la entrevista al autor de The End of Capitalism, el locutor le dice: “Oye, ¿cómo te atreves a proclamar el fin de una era?”. “Qué diablos —responde el autor —, no la proclamo exactamente, pero como historiador aún no he oído hablar sobre una era que no se haya acabado.” El alivio que sentimos en ese momento fue inmediato, aunque sea posible que nosotros no lleguemos a vivir el día en que todo lo que toquemos no se convierta en un producto.

I per acabar, aquest instant: l’Esperanza, de 27 anys, revisa les seves preguntes, just abans d’entrevistar l’Ada Colau (p. 24), i mira el sol sobre les noves fulles dels arbres, i ens diu: “No sé què preguntar-li, estic d’acord amb tot el que diu”. I just llavors plana sobre nosaltres un dubte que mai preguntaríem a algú que es diu Esperanza: “No creus que el poder corromp a tothom?”.

Votamos y vemos, ¿no? Y mientras esperamos los resultados, llenamos nuestras panzas de comida callejera. Happy Primavera Sound!