El caso Ernesto M. J.: una guía para colarse en las mejores terrazas de hoteles de Barcelona

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A pesar de estar a punto de cumplir los 45, Ernesto M.J. vive con sus padres. Es una historia cada vez más común. Divorciado y con una hija de 17 años, actualmente no trabaja por problemas de salud “es que soy mozo de carga, y me salió una hernia que ya me cuelga hasta los cojones. Yo no me voy al Mercabarna mientras tenga eso colgando”, especifica Ernesto. En estos momentos solo cobra la popularmente conocida como “ayuda de los 400 euros”, que debe utilizar para cubrir parte de los gastos de manutención de su hija y los suyos propios. “Mis padres se están portando muy bien, aquí tengo un techo y un plato caliente en la mesa. A veces se ponen pesados, pero me voy a mi habitación para que no me den la vara y veo documentales del Discovery Max.”

A pesar de las estrecheces económicas, Ernesto no ha querido renunciar a la diversión y a la posibilidad de encontrar el amor, por eso es un usuario habitual de redes sociales como Badoo o Tinder. “Yo quedo con muchas chicas. A veces hay suerte y nos entendemos y otras no tanto, pero principalmente quiero salir y pasármelo bien, si no, se me cae la casa encima.” El ritmo trepidante de encuentros que dice tener Ernesto cada semana le ha obligado a agudizar el ingenio para encontrar planes económicos con los que sorprender a sus citas. “Es que lo de café y cine está muy visto. Además, a mí el café me pone nervioso, y tampoco puedo ir al cine cada día, que entre la entrada, las palomitas y la bebida se me va la paga en un periquete. Ya sé que hay cosas gratis si te informas, pero son todas muy culturales… Imagínate que llevo a una chica a una lectura de poesía o algo así y voy y me duermo; quedaría un poco mal.”

Por pura casualidad, durante un paseo matutino, Ernesto descubrió una fórmula infalible para no volver a tener que preocuparse por los gastos derivados de sus citas románticas: las zonas VIP de los hoteles. “Un día que estaba solo decidí subir a la azotea de un hotel muy famoso, que no diré el nombre por si acaso, para echar unas fotos y colgarlas en Facebook.” El destino jugó a su favor cuando Ernesto decidió seguir a una señorita que en lugar de bajar en la última planta, bajó en la planta 29. “No la seguí en plan violador, ¿eh?”, nos aclara, “pero la vi sola y era guapa y pensé que a lo mejor podía conocerla.”

Desafortunadamente, la guapa desconocida se encontró allí con su pareja y obviamente Ernesto no pudo conversar con ella, pero se quedó en el restaurante donde su objeto de deseo le había guiado. “Había una terracita y salí a ver las vistas, que igualmente era lo que tenía pensado hacer, cuando de repente se me acercó una camarera y yo pensaba que me iba a echar, pero todo lo contrario: ¡me ofreció una bebida!”, nos relata Ernesto
con entusiasmo.

Sin darse cuenta, Ernesto había entrado en la zona VIP del hotel, donde los clientes tienen buffet libre de comida y bebida. “Se da por entendido que los que pueden acceder a estos sitios son clientes, así que nadie te pregunta nada. Ahora voy con todas mis citas y las dejo asombradas. Una cena con vino, cubatas y todo gratis, ¡imagínate lo contentas que se quedan!”

En un futuro próximo, Ernesto tiene planeado publicar una guía sobre cómo colarse en las zonas VIP de los mejores hoteles de Barcelona. “Mi hija me está ayudando a escribirla: yo le envío la información por WhatsApp y ella la escribe en el ordenador. Dice que lo venderemos como e-book por Amazon. Yo no sé muy bien cómo va eso, pero mi niña es muy lista, así que en ello estamos”.

Por el momento, Ernesto ya ha descubierto cómo entrar y disfrutar gratis de la zona VIP de siete importantes hoteles barceloneses, aunque aún no ha encontrado el amor, “pero no pasa nada, lo seguiré intentando”.

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3 Comments

  • Mmmm… Ciertamente un tema que da mucho de sí. No te miento si te digo que espero ansioso tu nuevo relato, con el estilo y talento que te caracterizan. Por favor, no escatimes en detalles, por escabrosos que sean.

    Mientras tanto, esta página se va a Favoritos.

    Tu admirador (ya no tan) secreto.

  • Todo es real, por supuesto. No te desconectes porque pronto voy a escribir sobre el caso de A., un hombre que lo perdió todo por culpa de su adicción al café con leche. Una gran historia de supervivencia y tazas humeantes.

  • Me he leído 3 entradas tuyas. Son textos ligeros de leer y tienen un humor curioso. ¿Te basas en historias de personas que conoces, o es un exceso de imaginación?

    El que toma café con leche cuando el resto pide cerveza.

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