Entrevista con Carles Guillot #stopbalasdegoma

Carles Guillot, Barcelona, 42 años, perdió el ojo derecho a causa del impacto de una bala de goma disparada por un policía nacional, durante el desalojo de una casa ocupada en el barrio de La Salut. A fecha de hoy, todavía no ha recibido ningún tipo de indemnización, mientras que el policía que le disparó sigue gozando de la impunidad más absoluta. Mientras tanto, en Cataluña, después que en los últimos cinco años siete personas perdieran un ojo por la misma razón, las balas de goma fueron prohibidas el día 30 de abril de este año.

Después de un periplo judicial de 13 años, en el que hubo cambios de declaraciones, sustituciones de jueces y más rarezas jurídicas, finalmente Carles decidió llevar su caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, del que todavía está esperando una respuesta. Vamos a conocerle mejor, para saber cómo se ve el mundo, pero sobre todo nuestra comunidad, con un solo ojo.

¿Cuándo tuvo lugar el accidente?
Me dispararon el 17 de julio de 2001. A mí no me gusta llamarlo “accidente”, porque no fue un accidente.

¿Cómo prefieres llamarlo?
Agresión. Las palabras son importantes, y yo soy un poco quisquilloso a la hora de escogerlas, como con la expresión “balas de goma”: la policía les llama “pelotas”, como si fueran un juguete, o las nuevas a las que les llaman “viscoelásticas”, que parece que te estén disparando con un colchón.

El 30 de abril se prohibió el uso de las balas de goma, ¿qué significa esto para ti?
Realmente, lo que hicieron fue prohibirlas mientras que mantenían otro tipo, hechas de foam, muy parecidas a las anteriores e igual de peligrosas, que ya estaban siendo utilizadas desde 2011. Creo que los políticos se vieron obligados a actuar después del asesinato de Juan Andrés Benítez, en el mes de octubre de 2013. Fue una especie de moneda de cambio, para no tener que actuar de forma real, destituyendo al director general de los Mossos d’Esquadra, Manel Prats, que igualmente acabó dimitiendo a finales de mayo de este año.

¿Por qué crees que se dan tantos casos de abusos policiales en Cataluña que quedan impunes?
La mayoría de estos casos están relacionados con la brimo (Brigada Móvil), y estos tienen un sistema basado en un corporativismo ciego, les inculcan el rollo de “nosotros contra ellos”, donde ellos somos la gente. Tienen una mentalidad muy belicista y encima tienen un sistema de captación y formación de los agentes que es fatal. Con el tiempo, viendo que cuando se les acusa de algo no les llega a pasar nada, se han ido creciendo y han acabado por no tener frenos. Esa impunidad se debe por un lado a que el Estado emplea una política del miedo, controlando la población e intentando acabar con la disidencia política, y para eso necesita a una policía fuerte y contundente. Por otro lado, hay el desinterés de la mayoría de la gente, que permite que no haya una respuesta judicial y un control adecuados.

¿Qué reacción ha tenido la opinión pública frente a las noticias de violencia policial a lo largo de estos años?
“Algo harías, para que viniera la policía y te disparara o te pegaran”, esto es lo que piensan muchos. La gente ha llegado a aceptar que la violencia del Estado es legítima y necesaria. Son muy pocos los que cuestionan su forma de actuar. Más en general, como con cualquier otro asunto, la opinión pública se sensibiliza por un tiempo muy corto y luego acaba pasando a otro tema.

¿Te parece que Barcelona es una ciudad activa a nivel social?
Hasta que empezara la crisis, se me hacía incomprensible cómo la gran mayoría de las personas seguía sin darse cuenta de los problemas que había. Desde que la crisis empezó a tocar a la clase media catalana, se ha visto un cambio notable, la gente ha empezado a apoderarse de ciertas cuestiones políticas y es más activa. Entonces esto sí que lo vivo como un punto de esperanza.

¿Cómo relacionas esta cara violenta de Barcelona con su otra imagen idílica, la famosa “Marca Barcelona”?
La Marca Barcelona está hecha para vender a los de fuera, sin tener en cuenta las necesidades de su población. Eso genera una oposición por parte de los habitantes de Barcelona, que no quieren que su ciudad se quede sin alma, entonces esta oposición tiene que ser aplacada mediante la fuerza, porque no hay argumento ninguno para neutralizarla. Esto por un lado. Por el otro, Barcelona quiere vender una imagen de sí misma como una ciudad segura, donde los turistas puedan venir sin preocuparse de nada, y esto también se consigue a través de un despliegue masivo de la policía.

Hablemos de tu experiencia personal, ¿cuál fue tu reacción después de la agresión?
Al principio es muy duro. Es un ojo, no es cualquier cosa. Es tu mirada, cómo ves a los demás y cómo ellos te ven a ti. De repente hay algo en tu cara que no es tuyo, yo me sigo mirando en el espejo, 13 años después, y sigo viendo que allí le falta algo. Tenía 28 años cuando me pasó esto, y me sentía atractivo, tenía una mirada muy seductora… Después de haber perdido un ojo, te preguntas constantemente ¿cómo me verá el otro?

¿Por qué has elegido llevar un parche negro?
Al principio llevaba una prótesis, pero la gente me miraba mucho más allí que a mi otro ojo, y me molestaba; era como si mientras habláramos, me estuvieran mirando a una oreja o hacia otro punto fuera de mi cuerpo, pero no a mí, a mi centro de atención. Entonces decidí llevar este parche, y también porque es una manera de politizar el tema, de hacerlo visible.

¿Ha cambiado tu manera de ligar?
Esa es otra de las razones por las que llevo el parche, porque le da un rollo de misterio a la cosa, y en cierta forma me ayuda, pero al principio me costó mucho. Los ojos son una de las primeras cosas con que te presentas al mundo, entonces de repente que eso esté mutilado, lo cambia todo. Los primeros encuentros los vivía con mucho miedo al rechazo, con inseguridad… Luego, si la persona repite, pienso “he de dejar de comerme la olla con esto”. Pero lo estético pierde algo de importancia, y empiezas a tirar más de otros recursos que tengas.

¿Qué te ha permitido superar el trauma de perder un ojo?
Lo que hice fue apoyarme mucho en mi entorno. Tuve la suerte de contar con unos amigos muy buenos que me ayudaron a quitarle hierro al asunto, pero sin restarle importancia. Me ha ayudado mucho más el poder palpar ese amor y esa solidaridad, que las decisiones políticas que se hayan tomado sobre mi caso. Ese sentido humano de ayuda recíproca es lo que nos une, y que creo que nos hace posible superar eventos traumáticos y cualquier otro tipo de problema serio en la vida.

Para más información sobre el caso de Carles y otros similares, visita stopbalasdegoma.org

Written By
More from Marcello Lega

El hombre invisible

¿Os acordáis del 24 de julio del año pasado, el día en...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.