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Fondos de inversión e inmobiliarias, depredadores de pisos en el Gòtic

gotic-d“Apreciado Señor / Señora: como empresa de servicio internacional especializada en la venta y alquiler de propiedades de alto nivel, Engel & Volkers cuenta actualmente con más de 600 tiendas en funcionamiento en 37 países de todo el mundo. Atribuimos el éxito de nuestra empresa durante los últimos 38 años a nuestra presencia global y a nuestro conocimiento y experiencia en el mercado local.

Como parte de nuestras actividades de venta, en el año 2015 hemos podido vender más de 70 pisos en la zona de Ciutat Vella.

Debido al alto nivel de demanda en la zona y siguiendo la solicitud de muchos clientes potenciales, nos hemos comprometido a escribir a todos los vecinos para poder encontrar propiedades adecuadas en el Barri Gòtic. Si está pensando en vender o alquilar su propiedad o si está interesado en obtener una valoración gratuita y sin compromiso, estaremos encantados de reunirnos con usted en cualquier momento.”

“Apreciados señores de Engel & Volkers:
según lo que veo en la caja de correo comunitaria de mi finca, no habéis escrito a todos los vecinos del barrio, sino también a sus futuras generaciones, ya que tenemos 15 cartas para 4 pisos. Lamento decepcionaros pero todos los residentes vivimos de alquiler.

Si vuestra intención es que entregue esta carta a mi arrendador, para que se dé cuenta de que haría mucho más dinero vendiendo su piso a un fondo de inversión internacional que dejándolo a dos pobres pringados que gastan la mitad de su sueldo en el alquiler, habéis subestimado nuestro coeficiente de inteligencia.

Aprovecho la ocasión para preguntaros cuántos de los 70 pisos que vendisteis el año pasado en Ciutat Vella fueron para primera residencia, para familias, parejas y personas que quieren vivir aquí, y cuántos fueron vendidos a entidades desconocidas que cuelgan fotos hechas con gran angular de pisos minúsculos y sin vida, listos para ser ocupados durante algunos días por quien quiera estar ‘in the heart of Barcelona’.

Hablemos de números, que siempre quedan bien en la comunicación corporativa: ¿de cuántos ‘clientes potenciales’ hablamos, para que sea justificable el acoso general a un barrio entero? ¿Diez, veinte, cuarenta? ¿O tal vez una sola persona que busca comprar 6 o 7 pisos?”

No es la primera vez que los vecinos del Gótico encontramos este tipo de mensaje: hay cartas, pegatinas, carteles escritos a mano con el “busco piso en esta zona”. Solo falta que piquen al timbre y suban a nuestro salón para indicar qué cosas habría que reformar para sacarle su máxima rentabilidad. Esperad, me dice mi novio que esto ya pasa cuando yo no estoy. “Los señores de Tecnocasa ya me despertaron uno o dos días por la mañana para dejar una revista sobre el momento especial del mercado inmobiliario. La he aceptado por pena. Y porque sé que te gusta limpiar las ventanas con el papel de las revistas.”

La cosa va a peor cada mes que pasa. “Es la recuperación de la economía”, dice Rajoy. “Son los precios de las casas que suben, el mercado inmobiliario que hierve otra vez”, dicen los periódicos —y en realidad el precio del alquiler en Barcelona se dispara, algunas previsiones hablan de un crecimiento de dos dígitos en el próximo año.

La presión inmobiliaria en el Gótico debería ser tremenda —tremenda, sí, pero por las razones contrarias a lo que vemos ahora. Espero que la gente siga con ganas de enviar cartas, sobornar, montar manifestaciones o todo lo que haga falta para conseguir una casa en el barrio, pero porque sus escuelas son las mejores, sus hospitales, competentes, y su calidad de vida, un referente. No se debería esperar menos del barrio más céntrico de una ciudad progresista.

Si este día llega, y si queréis comprar una casa por aquí, por favor, no recurráis a los servicios de una agencia que envía una cantidad innecesaria de papel a decenas de edificios y que llama “propiedad” al sitio donde duermo, donde como pipas o bailo enfrente del espejo y donde miro series pirateadas cada día. Esto es un hogar. Y, mientras existan hogares en el Gótico, seguiremos haciendo aviones de papel con este tipo de cartas.

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1 Comment

  • ¡Genial artículo! Yo vivo en el barrio de Sant Pere y también estoy hasta el moño de las llamadas de Tecnocasa y los cartelitos de “compro piso urgente” en el barrio. Mi novio y yo los arrancamos directamente, que se fastidien. De hecho, hace poco, él hasta le puso un cartel debajo a otro llamándole especulador.

    Tenemos que luchar todos contra esto, porque si no Ciutat Vella se nos va a la mierda.

    ¡Un saludo!

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