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Hoteles en el mar {al}

Del bienestar y la familia, al turista de lujo. Esa parece ser la estrategia del Ajuntament para Barcelona, con su máximo exponente en el proyectazo del Port Vell. La metáfora perfecta: el edificio que hasta ahora ocupaba el Departament de Benestar i Salut tiene todas las papeletas para convertirse en un hotel de lujo. Palau de Mar, sí, los dos edificios que hay ahí y que uno de ellos es el Museu d’Història de Catalunya.

A principios de septiembre, la Autoridad Portuaria recibió la solicitud de Pórtico de Mar, la concesionaria, para cambiar los usos del edificio, que ahora son de oficinas. El Departament se largó en agosto de 2013 y aunque tiene contrato hasta 2019, quieren alargarlo para rentabilizar la pedazo de inversión que supondrá convertirlo en hotel de lujo. Entre 25 y 30 millones de euros, pa que me entiendas.

Pero el bombazo está asegurado: si la marina del Port Vell ya es un enclave de lujo, qué mejor que acompañarla con un hotel para que esos turistas de pasta cierren el círculo sin salir de ahí. Sin embargo, como en todas las historias, siempre hay un malo: el Ajuntament y el Estado. El primero tiene que hacer un plan urbanístico especial, y el segundo, cambiar la Ley de Puertos del Estado. ¿Y por qué? Cha-chán, ahora está prohibido construir hoteles a menos de 20 metros de la línea de mar. Si fuera a 6 –podéis medirlos vosotros mismos—, el Palau de Mar no tendría barreras a sus pretensiones.

En realidad, el malo en esta peli de chungos del copón no es el Ajuntament ni el Estado. Porque el grupo de CiU en el Congreso intentó hace dos semanas enmendar la ley para adaptarla a las necesidades del futuro hotel. Pero el momento coincidió con las protestas en la Barceloneta contra los apartamentos ilegales y el turismo de borrachera, y, a lo Peter Griffin, el grupo retiró la propuesta en el último minuto.

El cruce de declaraciones es tremendo desde que empezaron las protestas. A un lado la concesionaria, compuesta y sin novio, que asegura que hace dos años que empezaron a mover el proyecto y que Trias les había comunicado que dentro de otros dos como máximo tendrían lista la tramitación. Al otro, Trias, que dice que no tiene ningún interés en que allí se instale un hotel y que, por tanto, no se hará.

No sólo el ex Departament de Benestar se va a tomar por culo desde ahí, también el Museu d’Història de Catalunya le dará alcance en breve: el Departament de Cultura quiere fusionarlo con el de Arqueología. Que se traslade o no, está pendiente de negociación.

Otro detalle bonito: Pórtico de Mar es propiedad de la Sociedad General Inmobiliaria de España, que a su vez pertenece a un conglomerado francés. El presidente: Roberto Balkany, íntimo del exrey Juan Carlos. ¿Y quién es consejero de la sociedad? Jaime de Marichalar. Todos ellos apoyando la cultura local desde 1890 (por lo menos).

Fue en ese año cuando se construyeron los antiguos Almacenes Generales de Comercio. Con los JJOO de por medio, se dio la concesión del Palau a Pórtico de Mar, que ganó el concurso y se comprometió a rehabilitarlo y explotarlo. Casi 30 años después, qué mejor que volarlo por los aires, a modo de despedida.

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