La culpa: Barcelona, tenemos un problema

Resulta, según los últimos sondeos, que el turismo es ahora nuestro problema número uno en Barcelona. Imagino que muchos ciudadanos de otras partes del mundo nos deben envidiar, deseando que el turismo fuese su problema principal en lugar de otros como la guerra, el hambre, el terrorismo, los secuestros, las represiones… Y eso a pesar de todos los problemas serios que sí que tenemos en nuestra ciudad: sueldos de mierda que no se adecuan al coste de la vida, contaminación atmosférica y acústica por la cantidad de motos que conducimos a todo gas, políticos corruptos que nos roban incluso dins de casa nostra, okupas y camellos que actúan con total impunidad, y un largo etcétera. A pesar de todo esto, ¿lo que más nos molesta son los turistas?

Pues a mí me molestan algunas cosas que hacen algunos barceloneses. Para empezar: no puedo más con los vecinos que llevan sus perros al carrer dels Salvadors expresamente para que caguen ahí porque creen que en esta calle no hace falta recoger la cacota después de que su can defeque. Deben pensar: “Ya que esta calle es el vertedero del barri, no importa la mierdecilla tan mona de mi querido Frufru”. Pues os equivocáis. Vuestra mierda molesta igual que la basura que dejan constantemente los comerciantes de la calle Sant Antoni Abad fuera de los contenedores. Los turistas no suelen pasear perros por nuestra ciudad, así que no podemos culparles a ellos de este problema de insalubridad y de incivismo. Tampoco son turistas los que suelen tirar neveras viejas, cajas enteras de fruta podrida, o ropa pasada de moda directamente al suelo, como tan a menudo ocurre en mi calle.

Molestan también los barceloneses de toda la vida que desprecian abiertamente y sin tapujos a los guiris que se han instalado en nuestra ciudad.
Aquí existe cierto odio a los del norte de Europa o América del Norte, reconozcámoslo. Se les culpa de la “gentrificación” y de la “burbuja” de los alquileres. Vamos a ver: si los alquileres suben rápidamente, es porque hay más demanda que oferta, y solamente una parte de esta demanda es debida al odiado guiri o turista. Los de aquí contribuimos en mayor parte a esta demanda creciente. La única solución a este problema es crear más oferta, mejorar drásticamente nuestros sueldos, o regular los alquileres. Así de fácil.

También molestan estos barceloneses de toda la vida que has conocido varias docenas de veces en fiestas, cenas y eventos, pero siempre que te cruces con ellos hacen como si no te conocieran. Son casi tan repelentes como los barceloneses que has invitado a cenar varias veces a tu casa durante los últimos años, pero aún no has pisado nunca su piso. Ni siquiera sabes dónde coño viven.

Finalmente, me molestan los barceloneses que suenan como unos superprogres cuando hablan de política, sobre todo del tema del derecho a la vivienda y que hay que salvar a los pobres ciudadanos que están siendo expulsados de sus barrios, pero resulta que son propietarios de varios pisos en Ciutat Vella y segundas residencias en Menorca y en la Costa Brava que alquilan a turistas. Estos son como los barceloneses que se manifiestan bajo el lema “Volem acollir” mientras sus hijos están matriculados en escuelas privadas porque no quieren que vayan a un cole con niños de familias inmigrantes.

No, el principal problema de Barcelona no son los turistas, ni siquiera el turismo que hemos creado nosotros. Tal vez el problema somos nosotros, los propios barceloneses.

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