La ‘kebabdonerización’ de Barcelona

kebab
Los hay para todos los gustos: alargados, ovalados, vegetales, de cordero, de ternera, de pollo, o de un conglomerado cárnico (el “Kinder Kebab Sorpresa”). Los hay para salir del paso por 3€. Los hay también en versión alta cocina, en menús de 10 y 15€. Por haber, hay hasta un chef delirante que ofrece el más caro del mundo, a 750 libras. El diccionario de la RAE sigue haciéndoles el vacío, pero: ¿quién no maneja hoy con rigor académico los conceptos de dürum, döner, gyros, schawarma, falafel y halloumi? ¿Con todo? Sí, con todo. ¿Picante? Sí, mucho picante. Tras años de verdadero conocimiento personal a través de la industria de la comida rápida, tras haber tenido en esos puestos trasnochadores y grasientos un fiel compañero de borracheras y resacas, hoy no puedo por menos que dedicarle unas palabras a una situación de todo menos sexy, amigos: la kebabdonerización de Barcelona. Es un fenómeno global que las grandes ciudades vean su gastronomía local influida por los diversos estilos culinarios de la gente que vive en ellas. En Buenos Aires, la pizza es un régimen totalitario. En Berlín, al currywurst endémico le hacen dura competencia las cajas de fideos asiáticos, los falafeles libaneses y las trendyhamburguesas de mil tipos. Cuenta la leyenda que el genio visionario que internacionalizó el döner kebab se llamaba Mahmut Aygun y fue un inmigrante turco en Berlín. La clave: convertir un plato ancestral en comida rápida y para llevar. Allí, en alguna callejuela de Kreuzberg, vendió en 1971 el primer panecillo con láminas de cordero asado y salsa de yogur. El mundo y sus incidentes gástricos ya nunca fueron lo mismo. En 1982, según fuentes cibernéticas, se instala el primer asador vertical en Barcelona, el del Buen Bocado, restaurante que permanece hasta hoy en la calle Escudellers. Pero no es hasta la década de los 90 cuando la industria döner empieza a cobrar fuerza en la capital catalana. Hoy, un cuarto de siglo después, Barcelona está a todas luces kebabdonerizada. En el sector hostelero, el kebab se ha marcado un “vine, vi y vencí” inapelable, obligando a las hamburguesas y a la pizza a gobernar en tripartito. ¿Cómo se maquina tot plegat? A excepción de los pocos sitios donde lo hacen todo casero (véase el Bismilla Kebabish de Joaquín Costa), las tortillas de dürum las distribuyen a escala nacional las macroempresas Mexifood y Azteca Foods, con sedes en Madrid. La carne, a ritmo de 40.000 raciones al día, la produce Elche Kebab, una fábrica entre Elche y Murcia que compite con los importadores alemanes. Fundada en 2005 por un empresario turco, sea por la crisis o sea por lo yummy de su producto, Elche Kebab viene creciendo un 12% anual desde entonces y procesando ocho toneladas de pollo al día. Por cierto: nueve de cada diez empleados de Elche Kebab son extranjeros. Por cierto: el jefe de planta y responsable de calidad es español. Pero este artículo no demuestra que un alto porcentaje de kebabs cateen los exámenes de nutrición e higiene. Eso ya está dicho (aquí, y aquí). La cuestión es que vivimos en una ciudad rendida ante la opción sin precedentes que eso plantea: comer mucho y calentito por 5€, rápido y en casi cualquier barrio. ¿Quién da más? Por ahora, y desde hace una década, nadie. El impacto de esto lo atestiguan las tipografías de los carteles, el olor de ciertas bocacalles, las melodías que se canturrean, y hasta el aliento de nuestras parejas. Agradecerán los vegetarianos que, por efecto colateral del mercado, les hayan llegado el falafel, el hummus, la baklava y otras delicias de Oriente Medio. ¿Cuál será la revolución gastronómica del futuro, de qué país o de qué cultura? ¿Qué comerán nuestros bisnietos cuando vayan con prisa y mal de pasta por El Raval? ¿Quién podrá frenar este revival del Imperio Otomano que ha conquistado la hostelería europea? Canis, chonis y gente dada al fast food por vicio o por necesidad: ¿dónde comeréis, el día que el sol del kebab deje de arder, y qué música sonará de fondo? Habrá que esperar para saberlo. Y mientras, de pita en pita, Barcelona kebabdonerizada, y cosmopolita.
More from Gaizka Ramon Melendo

La ‘kebabdonerización’ de Barcelona

Los hay para todos los gustos: alargados, ovalados, vegetales, de cordero, de...
Read More

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *