La nueva voz {y cuerpo} del porno feminista

Atención: No os dejéis convencer por sus inocentes pecas. Ni sigáis leyendo si no tenéis por lo menos 18 años.

¿Te acuerdas de cuando viste porno por primera vez?
Sí, fue con mi primer novio, cuando tenía 18 años. Vimos una peli súper antigua, Debbie Does Dallas, que es de los años 70. Estaba bastante bien, comparado con mucho de lo que se puede ver ahora… muy natural, bastante pelo y todo. Pero no me emocionó. Luego también vimos la sex tape de Paris Hilton. Ya ves el nivel del contenido… No me puso cachonda para nada.

¿Cómo ha sido tu trayectoria hasta llegar al mundo del porno?
Estudié traducción y relaciones internacionales en Lyon, mi ciudad. Al cuarto año fui a Barcelona hacer prácticas de Marketing Online. Resulta que no me gustó nada. Empecé a estudiar diseño gráfico y necesitaba un trabajo a media jornada para ayudarme con los gastos. Entonces respondí a un anuncio en Loquo para trabajar en una productora de porno feminista. Estuve ahí un año y medio hasta que pensé “no voy trabajar en el porno toda mi vida, necesito un curro normal”. Lo encontré, pero pasados dos años me aburrí otra vez. Entonces empecé un blog sencillo, sobre los vídeos que me estimulaban. A la gente le empezó a gustar y a mí también. Encontré mi voz y así surgió la idea de hacer mis películas. En 2013 grabé la primera, “Alice Inside”, en mi piso en el Raval.

¿Hay cada vez más mujeres interesadas en el porno o sigue siendo un tabú?
Aún hay un tabú muy grande, obviamente. Pero se habla más. Creo que estamos en el proceso de apertura. Las mujeres siempre han tenido ganas de ver cosas, lo que pasa es que no había contenido para ellas. Yo no veía porno hasta descubrir el porno alternativo.

Se dice que las mujeres buscan erotismo, algo “no tan obvio”… ¿qué opinas? ¿Es un falso mito que a las mujeres no les gusta un polvo explícito?
No creo que haya un porno para mujeres y un porno para hombres. Hay mujeres a las que les gusta el rollo vainilla, otras que prefieren cosas más duras, gangbangs etc. Lo que no nos gusta es ver mujeres como trozos de carne.

¿Cómo definirías tus trabajos? ¿Hay alguna reivindicación política?
Claro. Intento transmitir mensajes, pero con una visión personal. El porno es importante para la causa feminista, sirve para revindicar la sexualidad femenina. No podemos condenar todo el porno, porque eso sería condenar la sexualidad femenina y decir que a las mujeres no les gusta el sexo. Y no es así. Es fundamental que las mujeres exploren y desarrollen su sexualidad. Que no sean personajes pasivas o objetos de deseo. Las mujeres de hoy en día salen, follan, trabajan, ¡todo! El sexo forma parte de la vida emancipada de las mujeres.

En tus pelis… ¿El orgasmo es real? ¿Existe algún guión en el set?
Me gusta el rollo auténtico, natural, de situaciones que pueden pasar en nuestra vida cotidiana. Como cuando vas a un bar y conoces a un tío, o incluso a través del Tinder. Intento mostrar mi punto de vista y trabajar con actores que me ponen cachonda a mí. Hago guiones con un contexto, una historia. Pero el sexo es muy abierto. Intento no interrumpir, lo importante es que los actores tengan placer.

¿Cómo están respondiendo las mujeres a tus películas? ¿Son ellas realmente el público principal?
Es más o menos mitad mitad. Recibo mensajes tanto de hombres como de mujeres, diciéndome “gracias por tus películas, hace mucho que buscaba algo más natural, más auténtico.” La verdad es que estoy muy contenta de que a los hombres les gusten que mis trabajos.

¿Barna es una ciudad sexual?
¡Claro (suspiro)! Me encanta hacer porno en Barcelona. Se puede sentir la luz de la ciudad y su ambiente libre. Se ve el amor en el aire. Pero es muy difícil encontrar actores en Barcelona. Hay pocos actores profesionales, muchos se van a otros países donde pagan mejor, y casi nadie habla bien inglés. Además, en España aún estamos en el buen porno convencional, tipo bang bang bang. En Berlín, donde estoy ahora, hay un rollo más alternativo, es más queer.

Háblame de tu experiencia como actriz porno. Is there anything that makes Lucie blush?
Al principio no pensaba hacer de actriz… Pero la verdad es que no hay nadie mejor para trabajar tus ideas que tú misma. Entonces hice la peli Naked. Quería que fuera algo súper sincero, por eso grabé mi primera vez con una mujer. Ni yo sabía cómo iba a reaccionar. El día antes del rodaje pensaba “Lucie que estás haciendo, ¿estás loca?”. Estaba bastante nerviosa, pero cuando me quité la ropa delante de la cámara me sentí muy bien. Yo siempre he tenido muchos complejos con mi cuerpo, pero ahí no podía mentir o esconder la celulitis. Fue una experiencia muy guay, muy natural. Y sí, he llegado al orgasmo.

¿Cómo lo ve tu familia?
No es fácil… Mi madre es más curiosa, “¿Pero cómo funciona esto? ¿No te da vergüenza?” Mi padre ni habla del tema. Pero les entiendo, para ellos el porno es un sector muy oscuro. A mí me gusta el sexo y me gusta tenerlo delante de la cámara, pero para los padres, la sexualidad, tanto de las hijas como de las madres, es muy difícil de aceptar. Pero no tienen otra, esto es lo que hago y seguiré haciendo.

¿Planes para el futuro?
¡Hacer más películas! Pronto publicaré la segunda película en la que salgo yo. Y en septiembre iré grabar a Barcelona, después de que los guiris se hayan ido.

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