Los planes para convertir Barna en parque temático

Nuestro pitoniso pronostica para 2025…

La vida moderna es exactamente igual de fraudulenta que la antigua, pero mucho más actual. La vida futura, en cambio, es el mejor páramo en el que ocultar nuestras deficiencias contemporáneas, proyectar todas nuestras esperanzas y justificar la validez de nuestros actos presentes. En base a este simple principio os cuelo mis dotes clarividentes con la única misión de mantener viva la llama de la ilusión en vuestros taimados corazoncitos.

Barcelona Experience

Como todos sabéis, los planes para convertir Barcelona en un gran parque temático se iniciaron en 1992, con el revuelo de los Juegos Olímpicos. Freddie Mercury y Montserrat Caballé se desgañitaron al unísono cantando las maravillas de esta wonderful city. Si pasamos por alto lo estrafalario del tándem artístico, la canción era pegadiza y significaba el pistoletazo de salida del plan macabro internacional con el que diseñar un paraíso destinado a la gente adinerada de todo el planeta y un infierno para los oriundos del lugar. Este dato, manejado por todos los esclavos del presente, explotará como un globito lleno de ántrax en 2024. Con las entradas de cine (29,95€) se adquirirá el derecho a transitar por el Barrio Gótico, a sentarse en un banco en las Ramblas y a disfrutar de 20 minutos de Bicing. En ningún caso se tolerará aparcar en la calle. La zona lila costará un salario mínimo por hora y la T-10 se podrá comprar a crédito. Afortunadamente, las fuentes públicas borbotearán Cava del Penedés, al ser más barato que el agua, y uno podrá ir pedo todo el día y seguir disfrutando de la portaventurización de la urbe a todo gas.

Far West Barcelona

En una fusión perfecta entre vanguardismo y psicopatía, Maxwell Marion Morton, adolescente de 16 años de Pensilvania, asesinó a su compañero de clase y se hizo un selfie con el cadáver. Los yanquis son especímenes muy evolucionados, y nos llevan años de ventaja en casi todo. Esta oleada de selfies radicales no llegará hasta 2025 a la Barceloneta, justo cuando Miquel Casademunt, en un acto vandálico sin precedentes, se autorretratará mientras hace un “sinpa” en el Rey de la Gamba.

El fin del taxi

Todos hemos sufrido en nuestras carnes el descalabro mayúsculo que el sector del taxi está padeciendo en Barcelona. En los tiempos previos al GPS, el avezado taxista podía sincronizar una hábil conducción con la búsqueda del destino en una arcaica guía de papel. Hoy en día dependemos de que un satélite haya actualizado su firmware para llegar a buen puerto sin tener que disfrutar primero de una ruta turística. A esto se le une un fenómeno curiosísimo: los taxistas de toda la vida o se han jubilado o han vendido sus licencias para pagar la hipoteca, y una nueva horneada de amables ciudadanos han visto en el taxi la solución a la crisis. Esta semana ya he logrado una carrera gratis por cortesía de la vergüenza de un taxista novato que acertó en equivocarse en cada cruce. Pronto el taxi será la forma más económica de desplazarse.

Mascotas, en altas cotas

El fenómeno Tinder acabará multiplicando el número de relaciones ocasionales, dinamitando cualquier estabilidad en la pareja al uso y modificando nuestros parámetros de soledad. Sin embargo, lo más sorprendente será el impacto que el ligoteo exprés tendrá en el jugoso ámbito de los animales de compañía. Antes de 2020 casi toda Barcelona estará en Tinder y la mayoría habrán llegado a la conclusión de que, a nivel doméstico, lo único necesario es tener una mascota que respire un poco mientras le damos al Sí y al También. Por este motivo nuestra ciudad se convertirá en un pipicán de funestas proporciones y se creará Pet Tinder, donde los chuchos se pondrán las botas y perderán todo el pedigrí.

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