Sons d´Aquí

Generalmente, el público de masas tiende a admirar a bandas y músicos yanquis, pagar entradas por más de 20 pavos para ver un bolo mal sonorizado en el Razz, comprar sus camis molonas y fliparlo con sus tattoos, poses y flequillos de colores para luego explicar en Facebook lo estupendo que fue el evento en cuestión. Mientras tanto, montones de bandas locales de calidad sublime, pero escaso reconocimiento, luchan por hacerse un hueco en tan apretada agenda, aunque si la entrada cuesta más de 5 euros hasta sus novias les pondrán pegas para no ir a verlos. Por ello, quiero aprovechar este humilde rincón para hablar de bandas, sellos, salas y promotores que merecen la pena tener en cuenta. Detrás de todos ellos hay un enorme curro —en su mayor parte por amor al arte— que debe ser reconocido.

Este mes contamos con uno de los festivales de mayor prestigio de la ciudad, el Primavera Sound, pero rebusco y escucho las confirmaciones nacionales. Hubo un disco que me cautivó: el primer LP del dueto Vàlius, titulado Escola e ilustrado con un apetitoso bocadillo de bacón con queso en su portada. El trabajo, editado por el sello local The Indian Runners, desprende energía, simplicidad y frescura desde su primera escucha. La fórmula de Pol y Gerard es simple, pero funciona: batería, guitarra y letras irónicas y pegadizas, que según ellos mezcla la ironía con un cierto toque de denuncia social. Los once cortes de este redondo trabajo van desde odas a la figura del profesor —ambos han estado vinculados a la enseñanza— hasta retratos de controvertidas figuras como Kim Jong Il. Todo temas cortos, breves y directos, sin demasiadas florituras, innecesarias para el estilo que practican.
Para quien no los tenga en mente, su estilo podría definirse como una mezcla de indie pop y canción de autor catalana. De hecho, en directo combinan sin tapujos una versión de The Raplecements con otra de Raimon. Si buscas virtuosismos, solos o producciones refinadas, ni le des al play, no pierdas el tiempo. Lo de Vàlius es más bien un “Crit”, tal como define el primer tema del disco, que es mi preferido. Dos o tres acordes, un grito pegadizo, líneas fáciles de recordar y basta. También me cautivaron “Mal”, mucho más lenta y melancólica; “Dir”, que me enganchó con los punteos de guitarra del inicio y la expresividad del mensaje, o “Moment”, un llamamiento a la necesidad de encontrar un espacio para uno mismo. Vàlius estarán tocando el domingo 1 de junio en el Apolo, así que ya sabes. Además de perder el culo con los Pixies o Arcade Fire en el Fórum, acércate y grita fuerte con este peculiar y prometedor dúo local.

Cambiando de tercio, quiero poner en el lugar que les corresponde a una histórica banda de la escena nacional, los veteranos No More Lies. Tal vez más de uno los daba por muertos o hablaba sobre ellos con aires nostálgicos, pero lo cierto es que con la publicación de In The Shade of Expectation (Bcore, 2014) han demostrado que su fórmula sigue funcionando a la perfección. Para los que todavía no tenéis idea de qué pie calzan, pensad en una combinación refinada de los referentes clásicos del punkrock melódico (Bad Religion o Millencolin), con los grandes estandartes del posthardcore de los 90, léase Refused o Fugazi y la escuela de Washington DC. Aún así, el gran éxito de No More Lies es publicar un trabajo tan sólido, pegadizo y actual tras años de parón e inactividad. Honestamente, creo que si esta gente hubiera nacido al otro lado del Atlántico estarían reventando salas por todo el mundo.

Lo cierto es que la crítica ha acogido muy bien el trabajo, grabado entre Cal Pau Recordings y Ultramarino Studios en la Costa Brava. A mi juicio, los riffs de guitarra de “Daily Smile Commitment” son de lo mejorcito del LP, aunque en temas como “Dear System”, “Wrong Stage, Bad Scenario” también hay una avalancha de melodías, baterías rabiosas y unas voces y coros al alcance de muy pocos. Se nota que esta gente lleva mamando este estilo muchos años y lo dominan a su antojo. La producción acaba de redondear y dar el brillo que se merece a este disco tan completo, que según nos cuentan están presentando sin descanso por toda la Península Ibérica. Si en directo suena lo mismo que llevo escuchando en bucle una semana, puede ser sin duda uno de los platos más apetitosos del festival. Su turno es también el domingo 1 de junio, en la [2] del Apolo. ¡Ahí nos vemos!

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