Underground dogs

Es el tema que está dando lugar a más ladridos últimamente: a partir de este 1 de octubre, los perros tienen acceso a la red de metro de Barcelona. Frente a la entrada en vigor de la nueva normativa, reina la disparidad de opiniones.

Rodolfo Guau Gómez, un pastor afgano de 11 años, es de los que se alegra ante la noticia. “Uno tiene ya una edad. Desplazarme a diario desde Gràcia para ladrarle a las gaviotas del Maremagnum me supone un verdadero desgaste. Es justo y necesario que se nos facilite la movilidad”. Para perros como Rodolfo, el acuerdo logrado entre el Ayuntamiento y Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) supone una mejora sustancial en la calidad de su vida perruna. Él igual que todos tendrá que respetar, eso sí, que el acceso canino queda suspendido durante las horas puntas (de 7 a 9:30 y de 17 a 19 horas, de lunes a viernes).

Pero no todos los ladridos son de celebración. Minnie Thatcher, una pequeña caniche toy de 3 años, acostumbrada a ser llevada en Bicing, protesta ante una medida que “nos obliga a viajar apretados y de mala manera, porque la realidad es que falta educación y civismo, y a mí algunos perros me acosan y me intimidan”. A fin de prevenir estos posibles conflictos, la normativa contempla que los perros deberán viajar con bozal y atados a una distancia máxima de 50 centímetros de su dueño, además de llevar el chip y estar inscritos en el registro municipal. Hugo Sassy, un joven y musculoso boxer del Raval, lamenta que medidas como estas disminuyan el atractivo social de viajar en metro. “Lo que podría ser una oportunidad única para el networking y el ligoteo se quedará en una experiencia frustrante. Tocará hacer amigas entre vagones y luego tratar de rascar citas en algún parque”, declara. A perros como Hugo, habituados a grandes dosis de libertad y vida social, se les recomienda dar sus primeros pasos con el bozal y habituarse a él antes de su primer viaje en metro.

También los colectivos a favor de los derechos de los animales, como la Asociación por el Bienestar del Perro Urbano, han manifestado su satisfacción. Aseguran que con cambios como este Barcelona sigue el modelo de capitales europeas como Berlín, Ámsterdam, Bruselas y Londres. Además, la normativa que abre las puertas del subsuelo al mejor amigo del hombre no viene sola. Forma parte de una nueva ordenanza de Protección, Tenencia y Venta de Animales, según la cual serán multados con entre 300 y 900 euros quienes utilicen collares dañinos o incurran en otro tipo de infracción. “Ya está bien de pinchos”, dice furibundo el pitbull Johnny Bite, “a nosotros y a los doberman se nos ha puesto mala fama siempre, pero no hay derecho a maltratarnos así”. Se penará, asimismo, a quienes dejen solo en casa al perro durante más de 12 horas. “Cualquiera que haya visto Home Alone sabe que quedarse solo en casa puede salir muy caro, no hay más que ver cómo ha acabado Macauly Culkin”, comenta Minnie.

Aunque podría tratarse de un bulo, en las calles se habla de una supuesta unión entre gatos, canarios y erizos con el objetivo de hacer lobby en grupo. Estarían exigiendo una ley más justa, más plural y libre de favoritismos

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2 Comments

  • jajajajaj Muy bueno! Por cierto ya era hora de esta medida, los perros también tienen derecho a conocer distintos parques y zonas de Barcelona!

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