Amigo Blas es un fanzine que (si es que sigue existiendo) lleva campando por las laderas de este podrido país desde enero de 2010, hijo de las infames manos de un tal Héctor no-sé-qué-apellido-tiene pero que yo conozco como Héctor Sudor, porque toca en ese grupo toledano de punk llamado Sudor.

Este es un fanzine salido del podrido submundo infracultural de este país, carne de las mesas de distribuidoras de discos de conciertos de hardcore y de los microfestivales de autoedición en los que absolutamente nadie ha impreso un fanzine en color en su puta vida. Amigo Blas fue generado mucho antes de este boom actual del fanzine que ha convertido al formato en algo bonito y digerible. Lo de Héctor es pura incomodidad y lo único que le importa es satisfacerse a sí mismo, por lo que no encontraremos ni autocensura ni ninguna de esas viles técnicas de higienización estética que muchos fanzines contemporáneos utilizan como herramientas de marketing para llegar a ese público que, en primera instancia, nunca se habría interesado por esto de los folios grapados y fotocopiados.



Sí, es probable que esté hablando de cierta autenticidad, de un fanzine salido de la calle, no de las escuelas de ilustración; un fanzine que busca ser esto mismo, un fanzine, no una lanzadera o un medio para llegar a una editorial que se digne a publicar las mierdas de un autor, probablemente mancillando la estética y el contenido original para poder llegar a un público más amplio. A Héctor Sudor esto se la suda, es por esto que él mismo se autoedita varios fanzines y revistas, como el A las lombrices o el más reciente Haciendo Purrún, pues en su cerebro no existe la idea de delegar la producción de su obra a terceros. No hace falta nada ni nadie para hacer lo que queremos, y esto es exactamente lo que transmite este fanzine de chistes de pollas, heces y estupidez en general. Por cierto, el fanzine es gratuito, solo tienen que saber dónde encontrarlo.

Más que pretender recomendarlo, exijo que lo lean.