Perdonad que me ponga monotemática, pero es que tengo un cabreo que por algún lado tiene que salir: el Ayuntamiento anunció en 2023 que, a cambio de dejarle al fondo de inversión Conren Tramway hacer oficinas en el edificio altísimo de las Tres Xemeneies, en Poble-sec, el promotor inmobiliario se haría cargo de unas reformas puntuales de la plaza primero y de una integral después de las obras del colector, a.k.a. la obra mastodóntica, ruidosa y ruinosa en Vilà i Vilà, que no verías en un barrio rico. Esas reformas puntuales eran una pista de básquet, un gimnasio al aire libre con su ping-pong y sus mesas de picnic, un chiringuito y una reubicación de los muros para el arte urbano. Tres años más tarde, la pista de básquet da pena, con aros sin red y el chiringuito ha cerrado. Pero para ponerle la puntilla a la muerte de la plaza, hace unos días el Ayuntamiento decidió, sin consulta vecinal de ningún tipo, prohibir el graffiti. Desde entonces, brigadas de limpieza pintan cada día, CADA DÍA, los muros de gris. Además, una furgoneta de la urbana vigila que nadie se atreva a cometer el infausto crimen de poner una nota de color en un lugar que pierde así la poca vidilla que tenía. Y, por supuesto, la decisión viene con cero unidades de consulta democrática con las vecinas del barrio.