Barceloneta territorio Sioux {menú de Dios}

Uno de los menús que con más ganas he degustado en los últimos tiempos ha sido en el archifamoso Salamanca de la Barceloneta, sí, sí, el mismo. Ese restaurante en el que una de las pruebas del proceso de selección de los camareros es “perseguir al guiri”. Un clásico en este barrio que me tiene el corazón robado, supongo que será por la proximidad al mar, porque huele a mar y porque el ambiente que se respira, el original, me recuerda a Cádiz. Incluso su bandera, tan de moda ahora, tiene los colores de mi ciudad natal.

Después de renegar mil veces que “eso es para guiris, que no voy ahí”, mi compinche y yo nos sentamos a la mesa y cuál es mi sorpresa al ver que en el menú, aparte de tener un precio “ajustado” que me hace sospechar —¿dónde estará el truco?—, de primeros platos hay ni más ni menos que dos “de cuchara”. Esto los guiris no saben ni qué es.

Total, mi partner ese día no tenía muy claro qué comer, se decidió por uno de los primeros platos y además le trajeron un “tastet” del otro entrante nominado, “para que no te quedes con las ganas, majete”, su tapita de jamón, el segundo, el postre y su café o derivados. Y todo por 11 euros. Bien. Pero debo añadir que el segundo era un pescado fresco ¡de verdad! ¡Olé por el Salamanca! Has sido eliminado de la lista negra.

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