La burbuja del alquiler no se limita a las viviendas

Frente a la España vaciada, las ciudades no han dejado de llenarse en las últimas décadas. Una de las reclamaciones de la primera es la creación de puestos de trabajo para que las familias se muden a los pueblos que hoy quedan perdidos de la mano de Dios. Dando un salto paralelo podría decirse que los fondos de inversión siguen ahora la misma estrategia para seguir beneficiándose de la superpoblación urbana. No basta con gentrificar barrios y generar la burbuja del alquiler de viviendas, sino que hay que crear espacios de trabajo para que más freelancers, startups y emprendedores de países más ricos se trasladen a la cosmopolita y siempre de moda Barcelona. El sector oficinas es desde ya el principal foco de inversores.

El negocio está sobre todo en el 22@. El barrio está tan de moda entre empresas tecnológicas que los fondos compran sobre plano y con prealquileres a dos años vista.

En 2019, según la consultora Cushman & Wakefield, se contrataron 401.000 metros cuadrados de oficinas en la ciudad y para este año se prevé que sean 410.000. Y eso que el año pasado ya fue “un año récord”: en Barcelona se invirtieron 1.800 millones de euros cuando el mercado se suele mover entre 1.000 y 2.000, apunta la consultora. Como termómetro, los datos de otra consultora. Savills Aguirre Newman afirma que la inversión de 2019 es el doble que en los últimos cinco años y el mejor registro en veinte.



El negocio está sobre todo en el 22@. Por ejemplo, Acciona y el fondo Episo 5 se van a marcar 31.000 metros de oficinas en Selva de Mar desembolsando 100 millones de euros. Serán cuatro edificios a disposición de multipopietarios o no. Es decir, todas las infinitas posibilidades: coworkings a lo grande, espacios compartidos por empresas, que se lo quede todo una, y otras formas de seguir ampliando el sector inmobiliario hacia el mundo del trabajo que a los de a pie todavía no se nos hayan ocurrido. El barrio está tan de moda entre empresas tecnológicas que los fondos compran sobre plano y con prealquileres a dos años vista.

Para seguir alimentando a la gallina de los huevos de oro, el mercado inmobiliario amplía horizontes e incorpora los espacios donde las personas pasan otro tercio de su jornada, la laboral.

¿Todo este río suena a la operación que empezó hace tres años con el mercado de los pisos de alquiler? Baja lleno de agua. En 2019, a Iberdrola o Telefónica les han comprado fondos como Blackstone, Grupo Emperador, Aberdeen, Colonial, Amundi, Kan Am Grund o Patrizia. Son el 57 % de los compradores de oficinas que, a su vez, tienen en su poder miles de viviendas. La primera compra de edificios para destinarlos al alquiler se produjo en 2017. Axa Real Assets pagó 170 millones de euros a Goldman Sachs y B Capital por 850 pisos entre Madrid y Barcelona. El mercado del alquiler concentrará este año los 2.000 millones de inversión según El Confidencial. ¿La consecuencia? El alquiler de viviendas en Barcelona ha subido un 40 % en cinco años. Una burbuja del alquiler en toda regla.   

En el caso de las oficinas, los precios han subido ya un 10 % en el último año. Para seguir alimentando a la gallina de los huevos de oro, el mercado inmobiliario amplía horizontes e incorpora los espacios donde las personas pasan otro tercio de su jornada, la laboral. Ya me barrunto para 2030 una inversión descomunal en parques privados, cines, teatros y salas de conciertos. Espera, ¿no empezaron las burbujas con los centros comerciales?