Me encuentro en una de las colonias donde los humanos residen llamada Barcelona. Mi misión consiste en estudiar la raza que domina este diminuto planeta para preparar una futura invasión. Este es mi cuarto informe.

Decimosegundo día del mes de octubre del calendario humano.



Mi interés hacia la especie dominante del planeta Tierra crece a la par que lo hace mi incomprensión hacia ciertas conductas que llevan a cabo. En este cuarto informe quisiera abordar la relación con la que los humanos se ocupan de la fase de autodestrucción de su planeta. Las palabras técnicas que utilizan para referirse a ello son “cambio climático”. Al igual que ocurre con multitud de especies con un bajo nivel de desarrollo tecnológico, los humanos, en la última fase de su evolución, no han sido capaces de seguir con sus vidas sin utilizar combustibles fósiles. Por supuesto, este hecho aislado no implica mayor diferencia respecto a otras especies dominantes de otros planetas. Sin embargo, he encontrado características exclusivas de los humanos que, de momento, no tienen parangón en las Galaxias.

La primera: salvo unos pocos, los humanos creen que están aniquilando el planeta. Son tan ignorantes sobre la composición geológica de su propio suelo que piensan en la Tierra como un todo orgánico del que ellos forman parte. No entienden que el ciclo de los planetas es el de la eterna transformación, a diferencia de sus cortas e insignificantes vidas. En un alarde de ignorancia planetaria, no son conscientes de que la Tierra estará bien, pero que si siguen por la senda autodestructiva (como todo parece indicar que harán) serán ellos los que mueran.

La segunda es un poco más compleja. Algunos de los temas que trato aquí están siendo investigados, e iré informando en mis reportes mensuales en un futuro con mayor detalle, pues por ahora no me es posible detallar aquello que los humanos llaman “política”, con su entramado de instituciones e intereses. Puedo avanzar, sin embargo, que los políticos son, presuntamente, los distintos líderes del planeta. Pues bien, ellos sí que son conscientes de la futura destrucción. Incluso se reúnen todos de vez en cuando para hablar sobre ello y tomar decisiones para revertir una situación a todas luces catastrófica. Sin embargo, hacen ver como que quieren actuar, pero luego no hacen nada. ¿Qué sentido tiene eso?

Tengo mis sospechas de que detrás de estas figuras se escondan nuestros mayores archienemigos en la conquista interespacial, los sizan. Solo ellos son capaces de controlar las mentes de otras especies a distancia. Ahora mismo es la única posibilidad real que le veo al comportamiento humano respecto a su propia extinción.