El lunes es mi día libre. Es un buen día para no ir al tajo, pero también hay cosas que no me gustan. Para empezar, tengo tiempo para observar lo mal que lo pasa la gente que sí tiene que ir a trabajar y las pocas ganas que muestran. Y no creo que sea porque no quieran trabajar o porque sean vagos. Simplemente es que todos ya trabajamos demasiado y cobramos menos de lo que deberíamos (sin duda, menos que nuestros padres y también que la generación precedente precrisis). Así que iba cabizbaja y torcida por un cierto desasosiego que no me permitía disfrutar de lo placentero de mi único día libre… O peor, pensaba en el futuro como algo angustioso. Y ¿qué es la vida sino puro futuro? Decidí entonces que era mejor no salir del barrio, Poble Sec, y por supuesto no aventurarme a cruzar el Paral·lel. Me iba a quedar de este lado, caminando hacia Montjüic, como si la pendiente pudiera reequilibrar mi bajada humoral, logrando así que mi cuerpo cansado caminase derecho otra vez por el mundo, que no es poco. Decidí pasearme por las torres, altas chimeneas de ladrillo; arqueología de un barrio de trabajadores. Ahí en esta explanada fue donde lucharon los obreros del barrio, antes de la Guerra Civil, para obtener una jornada laboral de 8 horas. Y lo lograron.

Me balanceaba por la pendiente y pensaba en la dicotomía entre vida activa y contemplativa. Algo que también concierne a Zush/EvruAlbert Porta vuelve a exponer después de un retiro forzoso de ocho años—. Iba pensando en sus extraordinarios y detallados dibujos. Soy aficionada a este artista maravilloso. La visita a su exposición repleta de “autorretratos emocionales” bien mereció un paseo saliendo del confort de mi hábitat. También dedicar un tiempo largo a pensar en lo que vemos, entendemos, leemos, y podemos hacer, pero no hacemos, porque siempre estamos trabajando. Y cuando no trabajamos, evidentemente, estamos demasiado cansados.



En 1968 le arrestan por posesión de hierba y de ahí al manicomio. Con razón decepcionado por la sociedad, decide crear su propio estado: Evrugo Mental State, con su alfabeto, idioma, himno, bandera, incluso moneda… ¡Qué grande! Zush/Evru comparte desde entonces sus experiencias, sus visiones, su mundo interior con nosotros por medio de sus obras y creatividad desbordantes, alucinógena y alucinada. Y lo hace también de vez en cuando por medio de palabras como estas: “El misterio de la vida es ser y no ser al mismo tiempo, estar y no estar, es la transparencia. Pero siempre nos obligan a definirnos: cómo te llamas, en qué trabajas, cómo eres… Hay que dejar de ser víctima de eso”.

Evru/Zush. Tornar a ser. Galeria Senda. Trafalgar, 32. 08010 Barcelona. Hasta el 7 de marzo de 2020