En la primera página de la edición de mayo os presentábamos el tabaco Estelada, un maravilloso ejemplo de cómo el capitalismo explota las emociones humanas. Hemos buscado desesperadamente la página web de la marca, esperando descubrir un universo de merchandising independentista que recogiera cojines, imanes y otras lindeces con el tapiz nacionalista. El paraíso estrellado no existe, pero hemos averiguado otras cosas interesantes:

[gdl_icon type=”icon-asterisk” color=”#222″ size=”12px”]Estelada se vende en estancos a 3,95 € y en máquinas a 4,10 €. De esos 15 centimillos que se pierden por los entresijos de los aparatos en beneficio de las familias estanqueras no tenemos noticia.

[gdl_icon type=”icon-asterisk” color=”#222″ size=”12px”]Hay un montón de páginas para consultar los precios del tabaco.

[gdl_icon type=”icon-asterisk” color=”#222″ size=”12px”]Si eres muy friki, puedes comprarte un paquete vacío (esto último se especifica) de colección por 1,25 €.

Bromas aparte, lo interesante de verdad es saber dónde se hace el tabaco Estelada. ¿Debajo del banderón en la plaza del mercat del Born? ¿En una sala secreta del Majestic? No señor no. En Mallorca, toca’t els collons, Mariloli.

La empresa que importa el tabaco, Olten Enterprise, tiene su sede en Palma y se dedica también a otros artículos para fumadores y a cerillas. Siendo de Baleares, podríamos decir, oiga, que es que los baleares también pueden ser catalanes e independentistas por aquello de los Països Catalans. Aceptamos barco. Pero resulta que Olten Enterprise también ha solicitado el tabaco Ikurriña. Y la ikurriña no es independentista.

O la tabacalera es fan de las banderas, independentistas o no, o a alguien le mola mucho sacar pasta de las emociones ajenas. Júzguenlo ustedes.