¿Cómo afecta la institucionalización del feminismo al movimiento?

En los últimos años hemos asistido a movimientos masivos e imparables, como el #metoo o la maravillosa multitud del 8M en España, que han empujado una nueva y poderosa ola del feminismo. Tan urgente y demandada, esta cuarta ola cuenta con un número de acólitos y simpatizantes nunca antes alcanzado y con cierto apoyo institucional. Recientemente llena las agendas de museos, centros culturales, becas, revistas, periódicos, etc.



No es una moda, ha llegado para quedarse. Sin embargo, es necesario reflexionar con cautela sobre las diversas cuestiones que lo masivo (opuesto a los movimientos organizados desde la base) y lo institucional implican. ¿Cómo afecta la institucionalización del feminismo al movimiento?

El otoño pasado, en el CCCB, Judith Butler empezó su intervención apuntando cómo la teoría de género en el ámbito académico fue consecuencia de una primera acción militante de colectivos LGTB. En la misma tertulia, Fina Birulés señaló además que, aunque el proceso de institucionalización del feminismo haya llevado consigo muchos aspectos positivos, inevitablemente corre el riesgo de convertirlo en algo “poco revolucionario”.

Con estas cuestiones en la cabeza, he ido a disfrutar de dos exposiciones en el CCCB, que junto a numerosas actividades y eventos, configuran el proyecto ¡FEMINISMOS! La primera, comisariada por Gabriele Schor, propone una selección obras de la colección Verbund de Viena (con algunas inclusiones del contexto local) que repasan algunos de los hitos principales del arte hecho por mujeres desde los años 70. La otra, comisariada por Marta Sagarra, profundiza en las múltiples derivas actuales del feminismo, vinculado este cada vez más con otras luchas contra las desigualdades, a través de la obra de artistas contemporáneas del contexto catalán y español.

En un sugerente artículo de Deyanira Schurjin en la revista Todo por hacer, leemos: “Siempre que exista un marco legal habrá un adentro, un margen y un afuera. Hace ya mucho tiempo que en este gráfico debería haber quedado bien claro quiénes somos los que estamos fuera y quiénes son los que disfrutan del privilegio de estar dentro. Es una cuestión de clase, raza y relación sexo/género”. Resulta crucial, entonces, no olvidar que el terreno decisivo sigue siendo la calle, el cuerpo, la acción.

¡Feminismos!, en el CCCB hasta el 1 de diciembre de 2019.