Futuro lógico: después de 14 elecciones plebiscitarias…

En el ámbito de lo predecible suceden fenómenos catalogables dentro del espectro de lo imprevisto. El trasiego de mis videncias es muy distinto al burdo engaño de la profecía al uso. Yo traslado mi mente al futuro señalado y echo un vistazo alrededor, mientras que los profetas especulan sobre tiempos muy lejanos en los que ellos ya estarán criando malvas, para poder escaquearse de las crueles represalias cuando se destape su pinchazo. Así pues, es predecible que yo muera algún día, pero sería un imprevisto que sucediera antes de 2037, que es cuando ocurrirá todo esto:

Tras catorce elecciones plebiscitarias, seguimos sin investir a un presidente. La falta de acuerdo entre la sesgada cúpula gubernamental y la escisión total del cuadro parlamentario han provocado una serie interminable de elecciones en cadena. En algunas, Junts pel Sí ganaba en votos pero no en escaños, en otras ganaban en urnas pero no en mesas, y en la última ganaba en pueblos pero no en barrios, empatando en familias pero no en comunidades de vecinos. Esto ha generado cierta indiferencia entre el electorado y los votantes han ido menguando hasta quedar los justos para jugar un partido de fútbol cada domingo. Por desgracia no se ponen de acuerdo en formar los dos equipos ni en elegir los capitanes. Cuando Junts pel Sí y Separats pel No decidieron echarlo a suertes se estrenó la decimoséptima temporada de The Walking Dead y pasaron de seguir con la farsa.

El Top Manta es un fenómeno global. A esta realidad impepinable hay que añadirle el agravante de que el proceso de miniaturización que ya profetizó Dragon Ball con sus cápsulas Hoi Poi ya es un hecho. Las inmobiliarias venden pisos en una cápsula, mantificados a la brava por todo el Portal de l’Àngel. Todo repartido por el centro de Barcelona, listo para salir cagando leches a la primera aparición policial. En los días laborables resulta muy complicado ver el pavimento urbano, al estar todo recubierto de tela; no obstante, en los festivos la misión de ver asfalto sería imposible hasta para Tom Cruise.

En 2015 se inició el proceso de reducción de gastos en la campaña navideña. Las luces se encendieron el 1 de diciembre, diez días más tarde lo habitual, con el fin de recortar el dispendio absurdo que la iluminación suponía. La cosa fue en aumento y ahora las luces se encienden sólo por Nochebuena. Hay cierta polémica con las nuevas medidas, que pretenden celebrar Navidad y la Revetlla de Sant Joan el mismo día. Al ser la noche más corta del año, las horas de luz se verían dramáticamente reducidas.

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