Creo importante celebrar aquellas iniciativas que brindan nuevos escenarios para visitar exposiciones. Una galería no funciona solo como espacio expositivo, sino que es mucho más. Es un enclave cultural a nivel de calle, más cercana que los museos y más accesible que el estudio de un artista. En una galeria es posible ver gratuitamente exposiciones, asistir a presentaciones, comprar obras de arte, conversar sobre el arte y la sociedad, la política y el buen gusto, opinar, preguntar, informarse y simpatizar por un programa expositivo o línea conceptual. Y volver a visitarla cada dos meses. O criticar sin piedad la cultura subvencionada. O tomar vino y cerveza en sus inauguraciones y cotillear del mundillo y dejar que te vean.

Así que ahora festejamos la apertura de un nuevo espacio en Barcelona, en el número 53 de la calle Trafalgar, al lado de los asentados proyectos galerísticos Senda y Bombón Projects. Una calle hermosa, Trafalgar, y una localización acertada para este nuevo espacio.

Dilalica es su nombre y su gran opening ha sido muy concurrido con una exposición interesante, con óptimos artistas y bien presentados. Las comisarias del proyecto, Cati Bestard y Marta Sesé, proponen un recorrido cuyo eje es el espacio físico de la galeria aún en proceso de reforma. El local se ha convertido en el anfitrión y también en el sujeto de las obras llevadas a cabo por Luz Broto, Aleix Plademunt, Lara Fluxà, ClaudiaPagès, Pedro Torres y Elsa de Alfonso.

Louis-Charles Tiar junto con Cati Bestard dirigen Dilalica. Definen su espacio como centro de experimentación artística y anuncian que la mayoría de los proyectos serán inéditos y de nueva producción, creados y comisariados por un equipo distribuido entre Madrid, Barcelona y Nueva York. El equipo cuenta también con Ana Ramírez, encargada de la gestión del espacio y las ventas, y Marta Sesé, crítica y comisaría adjunta. Los arquitectos Maio son los responsables del proyecto de reforma de la galería. Con la idea de desdibujar los límites del cubo blanco, han realizado los mínimos cambios requeridos para adecuar el local a la normativa, a través de gestos muy visibles. En el futuro, el espacio se transformará en función de sus necesidades.

De momento, solo nos queda brindar por esta nueva incitativa privada, felicitarles y levantar nuestras copas en un ¡que viva Dilalica!

www.dilalica.com