Casi antes de que nos enteráramos de que había una oferta de trabajo machista para el Festival Internacional del Cómic de Barcelona (FICOMIC), su secretario general, Carles Santamaria, nos enviaba un comunicado de empresa para desvincular totalmente a la organización de semejante ofensa a las mujeres. La empresa de azafatas NSH pedía que las azafatas tuvieran, como mínimo, una 95 de pecho. Todos muy indignados y muy en contra de “este tipo de ofertas de trabajo denigrantes para la mujer”.

Mientras montábamos en cólera por pedir una 95 de tetas, no nos hemos cabreado por:

[gdl_icon type=”icon-chevron-right” color=”#222″ size=”12px”]Están pidiendo mujeres y no hombres.

Si piden mujeres, ¿es que sólo van tíos hetero y lesbianas al FICOMIC? ¿O es que nosotras sólo valemos para estar expuestas?

Si van tías al FICOMIC, ¿no habrá tíos sexys con una 95 de pecho para recibirlas?

Si hubieran pedido una 90, ¿sería lo más normal del mundo? (yobalia.com, la página en la que NSH publicó la oferta, está plagada de ofertas en las que se pide mínimo una 90, máximo una talla 36 y mínimo medir 1,70)

[gdl_icon type=”icon-chevron-right” color=”#222″ size=”12px”]De todos los FICOMIC que se han celebrado en Barcelona -y con el próximo van 32-, las mujeres sólo protagonizan dos portadas. Una de ellas es natural, la otra, sexista: muestra a una chica a la que se le cae el tirante, en modo sexy, mientras lee sobre la cama.

Podemos convertirnos en objetos, pero que no nos pidan más de una 90 de pecho, que montamos la marimorena. Viva la revolución.