La tarde era lluviosa y fría. Caminaba por la calle Hospital con la intención de visitar exposiciones. Quería ver la de la Capella (que ya había visto pero que cambia e incluye nuevas obras), y sobre todo la de August Sander en la Virreina. No llegué a ninguna de las dos. Se me fue el tiempo al entrar en un angosta librería de segunda mano. Olía a humedad y la selección de libros apilados en la entrada, disponibles por solo un euro, no prometía nada mejor. Perfecto, pensé, un vistazo rápido y cuesta abajo hacia la Rambla.

Ahí no había nada interesante hasta que, no sé cómo, encontré un volumen diminuto, ultrasutil, prácticamente invisible. Medio rojo, medio negro. El colofón recita: “Se imprimió el 5 de julio de 2006 en la ciudad de Barcelona, a los 66 años de la muerte de Carl Einstein”. El volumen, editado por Mudito&C., está dedicado a sus escritos y entrevistas sobre la Guerra Civil española. Aunque sería más correcto decir “en la guerra civil…”, porque Einstein luchó en el frente; se alistó en 1936 en el grupo internacional de la anarquista Columna Durruti. Pocos meses después el propio Einstein leerá en la radio su nota necrológica en memoria a Buenaventura Durruti, asesinado en un atentado en Madrid.



¿Por qué este brillante intelectual alemán, experto en arte africano y de vanguardia, y el mismo que fundó y dirigió junto con Bataille y Leiris la mítica revista Documents, decidió viajar a Barcelona para luchar en la guerra? Su voluntad era “intentar concluir el papel bien comprometido de los intelectuales y abandonar el privilegio de una cobardía venerable y mal pagada e ir a las trincheras”. La relación que el historiador establece entre su compromiso con la militancia anarquista y la investigación teórica le lleva a preguntarse si aún tiene sentido seguir escribiendo después de haber pasado por la experiencia de la guerra. Sin embargo, Einstein revela, con notable lucidez, que “la cuestión del arte es, ni más ni menos, la cuestión misma de la libertad humana”. Su reflexión advierte que ningún análisis artístico puede separarse del contexto político donde la obra se inserta y exhorta al intelectual a no refugiarse en su siempre cómoda cobardía, venerable y mal pagada.

Para saber más:
situaciones.info/revista/carl-einstein-y-el-compromiso-de-los-intelectuales