Hasta que la muerte les separe

© Esther Ferrer, VEGAP, Barcelona, 2017. Gasull Fotografia

La “Silla ZAJ”, creada por Esther Ferrer en 1973, propone al espectador: “Siéntese en la silla y permanezca sentada/o hasta que la muerte les separe”. Es la ironía y sentido del absurdo del grupo ZAJ en su estado puro. La encontramos en una exposición comisariada por David Armengol, con obras de la Colección MACBA y que está iterando por varios pueblos de Catalunya. Hasta el 6 de enero se podrá visitar en Vilanova i la Geltrú.

La exhortación a la pereza y al no hacer de Esther Ferrer, en la actual sociedad hiperactiva y desquiciada, me parece más pertinente que nunca, aunque quizá, su propósito queda en parte desvirtuado por la transformación antropológica que la tecnología nos impone y que cada día más abrazamos sin rechistar. Aunque estuviéramos sentados, no pararíamos de producir y comunicar por medio de nuestra prótesis más fundamental: el móvil y su conexión wifi. Posiblemente estaremos conectados con millones de personas a la vez hasta que la muerte nos separe… Pero ¿podemos comunicar de verdad con tanta gente a la vez? Y, sobre todo, ¿qué nos aporta tanto socializar?

Desde hace mucho tiempo estoy enamorada de los textos de William S. Burroughs, es ya casi una obsesión y no creo que sea solo mía. Al más puro estilo cut-up, uniendo aleatoriamente dos cosas que nada tienen que ver (pero ¿es posible elegir algo sin pensar, aunque sea solamente a nivel subconsciente?), os dejo con una formidable declaración de nuestro exterminador de palabras favorito: “Todo mi trabajo va dirigido contra aquellos que están empeñados, mediante la estupidez o el designio, en volar el planeta o hacerlo inhabitable. […] me interesa la manipulación precisa de las palabras y las imágenes para generar una acción, no para salir y comprar una Coca-Cola, sino para crear una alteración en la conciencia del lector. Sabes, me preguntan si continuaría escribiendo si estuviese en una isla desierta y supiese que nunca nadie fuese a leer lo que he escrito. Mi respuesta es rotundamente sí. Continuaría escribiendo por compañía. Porque estoy creando un mundo imaginario —siempre es imaginario— en donde me gustaría vivir”. ¿Estamos seguros de que nosotros, con nuestros dígitos febriles, estamos creando un mundo donde realmente nos gustaría vivir?

Entusiasmo. Reto y obstinación en la colección MACBA, comisario David Armengol. Hasta el 6.01.19 en Centre d’Art Contemporani La Sala. Vilanova i la Geltrú.

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