¿Qué si se puede continuar comprando libros estando confinados? La respuesta es que sí. Pero ¿podemos hacerlo apoyando a las librerías de proximidad? #LlibreriesObertes es una iniciativa privada que permite que los lectores puedan comprar libros a través de una plataforma web y recogerlos cuando acabe la cuarentena. Un proyecto al que ya se han sumado centenares de librerías de Cataluña, Islas Baleares y Comunidad Valenciana.

En algún escritorio alguien comienza a escribir una novela. Un grupo de libreros lanza un taller de escritura creativa vía streaming. Autores y autoras revelando los secretos de un buen relato. El relato confinado. El público asiente, apunta, prepara bolígrafo y se conciencia de a que las 19.00 horas tiene un compromiso con la pantalla y los y las que a través de ella tratan de dar salida a sus proyectos. Mientras, un librero pone en marcha un ERTE y otro comienza a tramitar un préstamo. Las historias toman forma y se suceden en una cadena que, como la del sector del libro, ya ha comenzado a tensarse en las primeras dos semanas de cuarentena.



Autores, traductores, ilustradoras, correctoras, editores, distribuidores o libreros… todos forman parte de un sector acostumbrado al intercambio de una materia por otra. Pero, ¿qué sucede ahora que las librerías han cerrado e incluso muchas de ellas no pueden hacer frente al pago de sus alquileres o las facturas con distribuidores porque no tienen ingresos?

Se trata de continuar comprando libros a través de la web de LlibreriesObertes.cat, que cuenta con un catálogo en el que podemos comprar volúmenes a las librerías locales y recogerlos cuando acabe el actual estado de confinamiento.

La pasada semana ya apuntábamos a que solo en España se calculan unas pérdidas de 960 millones en el sector cultural en el próximo mes, según la Asociación para el Desarrollo de la Propiedad Intelectual (Adepi). Y en el caso del sector del libro las pérdidas se multiplican con las ya pospuestas Feria del Libro y Sant Jordi. Mientras, la Generalitat ya ha comenzado a poner en marcha una dotación económica de 10 millones de euros, cuyo importe oscilará entre 20.000 y 300.000 euros, para que las empresas culturales puedan acceder a préstamos a bajo interés y se puedan reprogramar las actividades suspendidas.

«Estos créditos están bien. Pueden ayudarte a resolver los pagos de ahora, pero en el fondo generan endeudamiento», explica Eric del Arco, librero de la librería Documenta. «Además los autónomos tienen acceso a estas ayudas», crítica Eric para quién lo ideal sería una ley que responsabilice al Estado de asumir los alquileres e impuestos.

«Nosotras todavía estamos pagando un crédito de cuando abrimos la librería. ¿Cómo vamos a meternos en otro?», afirma Mar Redondo, socia trabajadora de La Carbonera, una librería que, junto a Documenta y más de un centenar de librerías de Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana ya se han sumado al proyecto #LlibreriesObertes. Una iniciativa particular impulsada por Som y Mortensen para apoyar a las librerías de proximidad.

Pero, ¿qué propone realmente?

Se trata de continuar comprando libros a través de la web de LlibreriesObertes.cat, que cuenta con un catálogo en el que podemos comprar volúmenes a las librerías locales y recogerlos cuando acabe el actual estado de confinamiento. Durante el mes de marzo de 2019 se vendieron 800.000 libros. La idea del proyecto es conseguir como mínimo las ventas de un día, 30.785 libros, para ayudar a las librerías de proximidad.

El método de ingresos es dar el 50% para las librerías en el momento de compra y el otro 50% restante no se hará efectivo hasta que el comprador acuda a la librería a recoger su ejemplar. «Necesitamos ingresos y esto nos da cierta liquidez. Si de normal del margen de un libro nos quedamos con el 30%, que me adelanten el 50% ahora ya nos genera beneficios», explica Redondo. Un proyecto que ha generado amantes y detractores dentro del sector. «No va a salvar a ninguna librería, pero nosotros lo apoyamos porque permite visibilizar a las librerías», explica Eric del Arco.

Pero, ¿son las librerías el eslabón más débil de esta cadena? «Está claro que las librerías de proximidad sufren más, pero todos somos débiles en este momento. A no ser que seas una gran editorial», explica Marià Marín i Torné, secretario técnico del Gremi de Llibreters de Catalunya que, al igual que el Gremi d’Editors de Catalunya, no forma parte de esta iniciativa privada.

La falta de liquidez es el nervio común en muchos libreros. «La gente no es que no quiera pagar, es que no puede», según Marià Marín i Torné, para quien la reivindicación, como la de muchos otros, implica que se bajen los impuestos, además de reclamar «líneas de choque mucho más directas por parte del Gobierno»

Muchas editoriales ya han puesto a disposición del público lector algunos libros gratuitos online. «Esto es un todo contra todos. Al final cada uno crea su propio método, pero me da la sensación de que ya hemos quemado muchos cartuchos en muy poco tiempo», afirma el librero de Documenta. Aunque el escenario que viven muchos sectores tras la crisis del coronavirus es de incertidumbre, lo cierto es que desde #LlibreriesObertes ya se han vendido más de 2.000 libros. El proyecto continúa en marcha, pero los problemas en cuánto a la falta de liquidez son el nervio común en muchos libreros. «La gente no es que no quiera pagar, es que no puede», según Marià Marín i Torné, para quien la reivindicación, como la de muchos otros, implica que se bajen los impuestos, además de reclamar «líneas de choque mucho más directas por parte del Gobierno».

Si #LlibreriesObertes conseguirá sus objetivos está todavía en el aire. Por el momento el sector ya ha unido fuerzas. Más de 60 librerías plantearon a través de una misiva al Gremi de Llibreters que el colectivo no abone de manera conjunta y unitaria las facturas de este marzo a los distribuidores. Justo en un mes marcado por las liquidaciones más potentes del año en el sector ya que se recogen las ventas de la campaña de Navidad y Reyes. «Debemos ayudarnos mutuamente para no romper la cadena», afirma el secretario técnico del Gremi.