Illustration by Nil Bartolozzi

Hace poco comentamos el maleficio de la mariposa. Hoy cambiamos de animal y saltamos a una zona que nos encanta, punto insulso con mucha vida. Ya saben. A las ocho de la noche, a las nueve de la tarde como Messi en Verdaguer. En la esquina de paseo San Juan con Diagonal un búho contempla un panorama desolador. La estatua de un poeta catalán le acompaña, pétrea y fálica, con una verticalidad que indica grandeza e imposición de unos parámetros líricos que alaban clásicos de la nación entre los que figuran palabras que bien podría emplear Fernando Verdasco en su anuncio donde guarda un cierto parecido con Ken. Nois, de Cristianos Ronaldos el món n’és ple. El mochuelo no escribe odas ni despotrica contra los viandantes, si bien en sus años mozos lanzaba con sus ojos amarillentos círculos concéntricos de pura psicodelia.