Solo dos de cada diez agentes de los Mossos d’Esquadra son mujeres. El panorama en la Guàrdia Urbana de Barcelona es peor: 14,2%. Y si nos pusiéramos a hacer un análisis de género más allá de los números, veríamos que feminizar espacios tan llenos de jerarquía, orden y uso de la fuerza es -como mínimo- muy complicado.

Pero hay comisarías donde la igualdad no debería ser misión imposible: las de la ficción. De momento, la mayor parte de las series no nos dejan imaginar otras posibles policías. La razón oficial es que hay que hacer series realistas. Pues ahí va un spoiler: las excusas para no tener mujeres protagonistas tienen las patas cortas.

En 1974, Columbia Pictures produjo una serie protagonizada por una mujer policía. Se trataba de algo tan característico que no hizo falta esforzarse mucho con el título: Police Woman. La originalidad de la idea fue premiada por el Sindicato de Guionistas (WGA), que le otorgó el premio al mejor guión. 46 años más tarde, podemos suponer que todo esto sería demasiado ridículo y explícito para el Hollywood de hoy, pero la cruda realidad es que una mujer policía protagonista sigue siendo noticia. 



Repasemos. CSI Miami, liderada por Horatio y sus gafas. CSI Las Vegas, por Grissom. La versión de Nueva York, protagonizada por Mac Taylor. Vale, es verdad que CSI ya queda un poco viejo. Vayamos a algunas joyas de Netflix y HBO. True Detective: ahí manda la historia de los agentes Rust y Martin. Brooklyn 99, donde el jefe de las risas es Jake Peralta. ¿Y cuando la acción policial es solo la contraparte del mundo de las drogas? Tenemos Narcos, con un bando policial 100% macho. Y Breaking Bad, uno de los clásicos contemporáneos, que suspende claramente en género: ¡El principal rol femenino es ser la aburrida esposa de nuestro querido delincuente! El patrón se repite en la gran The Wire, mejor serie de la historia según Filmaffinity y tu colega seriéfila. Es verdad que Kima tiene un rol importante, pero en el otro lado están McNulty, Daniels, Bunk, Herc, Carver, Rawls y otros tantos.

Pero, ¿no es esa la situación de la mayoría de comisarías? “Los relatos audiovisuales no son espejos de la realidad, son construcciones que parten de ideologías determinadas”, responde Rosa María Palencia, doctora en Comunicación Audiovisual. Esta profesora de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) incide en que lo importante es qué cachito de verdad escoges para tu historia: “La cuestión es qué recortas. La mirada del creador es el marco”.  

Hay casos que se desvían de la norma. Killing Eve, Bones y La Unidad dan un papel central a sus mujeres detective. Pero para la cofundadora de la escuela de guión Showrunners Barcelona, Clàudia Maluenda, no hay suficiente con eso: “Hay muchas series donde la presencia femenina es forzada, añadida con criterios de márquetin. Hablo de personajes sin riqueza narrativa”. Maluenda se moja con los ejemplos: “La inspectora Murillo, en La Casa de Papel, se muestra insegura, vulnerable y se lo explica todo a un hombre que conoce en el bar. No te crees que alguien así dirija una macrooperación policial. Luego es sustituida por Alicia Sierra (Najwa Nimri), que ejerce el poder de manera muy masculina. Lo mismo pasa en Homeland, Line of Duty o La Caza”. En el otro lado de la balanza estarían series como Happy Valley o Broadchurch, “con mujeres policía que te las crees”.

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“Faltan mujeres en los puestos de decisión”, concluye Maluenda. De hecho, en el 78% de los equipos de dirección solo hay hombres, según un estudio del Ministerio de Igualdad sobre las series más exitosas de España de 2018 y 2019. En las comisarías, más de lo mismo: 97% de hombres entre las direcciones de policía de Estados Unidos. 86%, si nos fijamos en los puestos de comisario de los mossos. Al fin y al cabo, el exceso de masculinidad no difiere tanto entre la realidad y la ficción. 

Si abrimos más el melón, podemos preguntarnos por qué hay tantas series de polis. Para Maluenda, tiene que ver con las posibilidades narrativas: “el suspense es una emoción predominante de la ficción, y lo policial te da un abanico moral muy interesante”. En eso no coincide Rosa María Palencia: “El género thriller policíaco ha sido favorecido durante muchos años”. Para Palencia no se trata solo de romper los estereotipos de género, sino de hacer relatos más interesantes. “Llevo años pensando en la riqueza que tendría una serie sobre las Kellys, las limpiadoras de hoteles”, explica Palencia: “¡Estoy hasta las narices de historias tan repetitivas!”.