Me acabo de encontrar con una pieza extraña. Este objeto que tengo entre las manos es muchas cosas a la vez y quizá también no es ninguna de esas cosas. El formato: se trata de un DIN-A4 impreso a color por las dos caras y doblado por la mitad para convertirse en un DIN-A5 con 4 caras. ¿Me seguís? Perfecto. ¿Es un fanzine? ¿Es un póster? ¿Un folleto? ¿Un cómic? ¿Un prospecto?

No tengo ni idea y la verdad es que me importa una mierda. Lo grande de los fanzines es que no tienen por qué regirse por las lógicas de la industria editorial y por esto a veces nos encontramos con cosas extrañas difíciles de definir, artefactos que no tendrían cabida en la lista de novedades de una editorial. ¿Quién en su sano juicio sacaría un panfleto de cuatro caras? ¿Cómo describiría una editorial un artefacto de estas características? ¿Cómo se distribuiría, dónde, con qué precio?



En fin, esto es The daydream de Emma Roulette, un cómic sencillo que aprovecha al máximo todas y cada una de las cuatro páginas que lo componen, consiguiendo un equilibrio perfecto entre fondo y forma. Me explico: la carátula, además de presentarnos el cómic a los lectores (con su título), nos propone también el planteamiento narrativo de la historia; al pasar la página nos encontramos con una splash page que hace avanzar la historia y aprovecha visualmente todas las posibilidades que puede ofrecer una página doble central y, para terminar, la contra cierra la historia con un giro narrativo final y se despide del lector porque ya no quedan más páginas. La proporción es perfecta y la estructura tripartita queda más dilatada en el desarrollo de la historia (las dos páginas centrales), haciendo que esta ocupe el doble que la presentación y el desenlace. No sé si está hecho de forma intencionada, pero este cómic utiliza el mínimo número de ingredientes narrativos necesarios para crear una historia; es la ficción en su mínima expresión y, claro, despojada de artificios y banalidades, funciona. Solo cuatro caras en una hoja doblada, no se necesita nada más.