[quote align=”left”]Estos padres que no vacunan a sus churumbeles tienen estudios y leen libros y van a museos, a conciertos, al cine, al teatro[/quote]Yo creía que esta moda infecta de padres que no vacunan a sus hijos solo se llevaba en Estados Unidos, pero qué va, nenas. De esta chaladura tampoco nos libramos. Una amiga de la Barceloneta me contó el otro día que, en el cole de su hija, hay padres que han llegado a sacar a sus niños de la escuela porque se negaban a que les pusieran las vacunas. “¿Y el cole de tu hija qué es?”, le pregunté yo, muy en mi papel de reportera, siempre desde una curiosidad sana, para nada con ánimo de juzgar a nadie. “¿Es un cole de aprendices de amish? ¿De testigos de Jehová?” “Pues no, chica”, me respondió, “es un cole de padres hipster.” Suspiro de hastío de mi amiga. Fin de la anécdota.

Estos padres no son gente tontuna, o lo que sería considerado popularmente como gente tontuna, y eso es lo que más me acongoja del fenómeno. No son cristianos protestantes paranoicos de esos que viven en un rancho en Dakota del Norte y duermen con la escopeta debajo de la almohada. Que ya sé que invocar esta imagen es muy de peli de domingo, pero esos personajes existen (y afortunadamente muy lejos de mí). Estos padres que no vacunan a sus churumbeles tienen estudios y leen libros y van a museos, a conciertos, al cine, al teatro. ¡Al teatro! Y siguen las noticias de actualidad a través de Facebook y de Twitter, y van a manifestaciones porque tienen conciencia crítica y odian las injusticias, los recortes en educación y sanidad, la precariedad laboral, la tortura, la corrupción, las desigualdades, el maltrato animal, los toros, el Sálvame Deluxe, y todo lo que está bien odiar.

Son personas involucradas en la crianza de su prole, están a favor de la maternidad responsable, el parto natural, la lactancia, el unschooling y todas esas cosas que me merecen un gran respeto, aunque ahora mismo me interese más beber cerveza y drogarme. Estoy en otra etapa de la vida, todo llegará.

[quote align=”right”]¿El sarampión es cool? ¿Hace que tus hijos sean más exclusivos? “Mira, ¡el mío tiene manchas y el tuyo no, chincha rabiña!”[/quote]Como iba diciendo, estos padres de los que me hablaba mi amiga son individuos educados, críticos y conscientes pero que, en una pirueta estrambótica de su intelecto, van y se niegan a vacunar a sus niños. Tengo miedo. Ayúdenme a entender, oh padres “antivacunas”. Porqué está claro que estar enfermo no mola. ¿O sí? Es que de un tiempo a esta parte no estoy muy al loro de las últimas tendencias, ya me perdonarán. ¿El sarampión es cool? ¿Hace que tus hijos sean más exclusivos? “Mira, ¡el mío tiene manchas y el tuyo no, chincha rabiña!” A lo mejor un sarampión o unas paperas no infundan mucho miedo a estas alturas, pero antes de la aparición de las vacunas llegaron a ser epidemias. Como la malaria en África. ¿Tampoco queremos la vacuna contra la malaria? No sé, yo pregunto, no me miren así. Y qué me dicen de la poliomielitis, ¿quedarse cojo y deforme también tiene su puntito o qué?

Mi grado de perplejidad ante este nuevo hábito subversivo de ponernos a todos en peligro porque sí, porque yo lo valgo, es máximo. ¿Será que en realidad estos padres son soldados alienígenas encargados de criar armas biológicas para extinguir la raza humana entre tremendos sufrimientos? Se acerca el Apocalipsis. Los cuatro jinetes serán sustituidos por una tropa de niños enfermos que escuchan a Jeff Buckley.