Si existen servicios de suscripción para casi todo (“¡lo que debes escuchar!”, “¡la lista definitiva de películas que no te puedes perder!) ¿por qué no íbamos a querer que alguien nos seleccionara, con boca y nariz de experto, el vino que bebemos?

No somos Francia, pero está claro que la cultura mediterránea mantiene, también, una relación íntima con el vino y el placer. El vino es, para según quién, un asunto importante.

The Natural Wine Company, tienda online con sede en Barcelona, nació pensando en ellos. Alfredo López, su fundador, explica que la idea surgió entre un grupo de amigos, todos ellos amantes de los vinos naturales, con la intención de hacer llegar a los clientes un buen surtido de nuevos vinos cada mes. “Nuestro éxito reside en la variedad y la búsqueda constante de nuevos productores. Nuestra tienda no es un almacén con vinos olvidados: cada mes llegan nombres nuevos”, asegura.



Con la suscripción a la caja de vino -como en el resto de servicios de curación de un producto- se busca siempre el consumo de aquellos que ya están alineados con el gusto y criterio del consumidor. Pero también, y casi más importante, asegurar una sensación de exploración y expansión constante. “Nuestro tipo de cliente valora poder explorar sabores nuevos y producciones internacionales que de otro modo, no conocería.” En este sentido, López explica que, a pesar de estar situados en Barcelona, su alcance llega a todo Europa, permitiendo que a Suecia lleguen vinos de producción catalana y a Catalunya vinos de Suecia. O Alemania. O Eslovaquia. “La variedad y capacidad de exploración es nuestro verdadero éxito”.

Sin embargo, ¿es este el único modelo que puede garantizar la apertura de fronteras y la llegada de nuevos sabores? Fredi Bassal, propietario de la bodega y espacio de degustación Vinus & Brindis, asegura que no. Desde su pequeño espacio en Sant Gervasi ofrece también una variedad extensa de vinos especiales y diferentes. Sus clientes llegan a la tienda esperando que él mismo les provea de nuevas añadas y orígenes variados: “Aquí pasan muchísimas cosas. Tenemos eventos los martes, los jueves y también los viernes. Si vienes, encontrarás más de treinta y cinco vinos a copas.”

“La suscripción es como una Navidad perpetua. A todos nos gusta recibir paquetes, hasta que recibimos el mismo paquete. Después de un tiempo, pierdes el interés y terminas por darte de baja”

Bassal asegura que con una tienda física, el modelo de suscripción no funciona ya que su método es comprar los vinos, exponerlos en la tienda y por último, venderlos. Con la suscripción online on demand, el producto se almacena cuando la compra por parte del cliente ya está hecha. El beneficio estaría asegurado, pero ¿qué pasa cuando un cliente suscrito recibe por segunda vez el mismo vino? “Esto es como aquel que va al gimnasio: simplemente, deja de ir” responde Fredi. “La suscripción es como una Navidad perpetua. A todos nos gusta recibir paquetes, hasta que recibimos el mismo paquete. Después de un tiempo, pierdes el interés y terminas por darte de baja”.

En esto, Alfredo López coincide: sus cajas repletas de vinos naturales son cómo un regalo “y así nos lo transmiten nuestros clientes” explica. La tendencia creciente de los naturales frente a aquellos convencionales, les convierte ademá en un objeto preciado y fresco aún por descubrir para un público sibarita, aunque no necesariamente sommelier.

Aún así, López advierte: “a pesar de tener muchos clientes en España, y en especial en Catalunya -cuna del vino natural-, nuestros principales clientes se encuentran en países como Alemania, Francia o Suecia.” Así pues, ¿en España hay menos cultura de la suscripción?

La experiencia de López le hace dudar. “No sé si es tanto una falta de integración del modelo de suscripción, o más bien un vínculo cultural con el vino. En Barcelona, el vino y su relación con la gastronomía es como el agua. Todos bebemos agua, pero ¿nos suscribiríamos a un servicio de curación de agua?”

A este ritmo, todo apunta a un escenario posible. En el último año, el comercio online ha crecido exponencialmente. La convivencia de Vinus & Brindis y The Natural Wine Company en una ciudad como Barcelona debería ser posible. Quizá esta cultura de vino y agua sea la que nos siga empujando a salir a la calle, aunque no dejemos de abrazar, por otro lado, la comodidad por explorar sin movernos de casa. La misma que impida que Barcelona termine por convertirse en un almacén.