El confinamiento generado por el estado de emergencia del COVID19 pone en riesgo a todas las mujeres que sufren violencia machista en casa. Se ven obligadas a convivir con su maltratador 24h al día en un ambiente de crisis y crispación social. La situación es muy grave teniendo en cuenta que sin confinamiento ya había datos que escandalizaban. Según la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, el número de mujeres asesinadas llegó al punto más álgido (76 mujeres asesinadas) en 2008. No es casualidad que sea el año de la crisis económica. El número de feminicidios en manos de la pareja o expareja de la víctima empezaron a contabilizarse en 2003 y el de infanticidios por parte del padre de las criaturas para castigar a la madre en 2013. Pelos de punta, ¿eh?

Por los datos registrados se puede intuir que en momentos de inestabilidad aumentan los casos, ya que el maltratador vuelca toda su frustración e ira en la víctima. Ahora le añadimos el factor de no poder salir de casa, cosa que incrementa el peligro para estas mujeres y sus hijes. Hace escasos días se dio la primera muerte durante el estado de alarma en Castellón. Fue asesinada por su marido delante de sus hijos. Este caso ha salido a la luz, pero se sospecha que cuando todo esto acabe saldrán muchos más.



Aproximadamente 537 mujeres son atendidas a la semana por el servicio contra la violencia machista en Barcelona.

Por todo ello, los servicios contra la violencia machista están al pie del cañón en todo el Estado. Centrándonos en el Ayuntamiento de Barcelona, también se han implantado medidas para reforzar los servicios. El Servei d’Atenció, Recuperació i Acollida (SARA) es el órgano dirigido a ayudar en estos casos. Forma parte del Institut Català de les Dones y cuenta con su propia línea telefónica: 900 900 120. El número de llamadas diarias ha doblado al que recibían cuando no estábamos en estado de alerta. En cifras más exactas, una media de 50 mujeres llaman cada día a este número cuando antes solían ser 27. Aproximadamente 537 mujeres son atendidas cada semana por el servicio contra la violencia machista en Barcelona. El objetivo es dar un acompañamiento telefónico, actúar en momentos de urgencia y acoger a la unidad familiar afectada.

Para complementar el apoyo de estos servicios se han creado las guías “Barcelona Antimasclista”. En ellas podemos encontrar métodos de autoprotección y consejos que debería seguir una persona en estado de riesgo, como por ejemplo bajarse la appMy 112” y hablar cada día con una persona de confianza. En segundo lugar, encontramos un apartado dirigido a la comunidad. En él se indica qué puede hacer la ciudadanía para ayudar a prevenir y actuar en estos casos. Hace más hincapié en la red vecinal y los comercios abiertos del barrio. Se pide mantener contacto y crear un vínculo con la persona que sufre maltrato para reforzar la idea de que no está sola.

Qué puede hacer la ciudadanía para ayudar a prevenir y actuar en estos casos: mantener contacto y crear un vínculo con la persona que sufre maltrato para reforzar la idea de que no está sola.

Esto es una lucha de todes y hasta que la sociedad no se impregne de feminismo seguirá pasando. Sabemos que no son casos aislados y que es un problema estructural. Ahora más que nunca, debemos apoyarnos aunque estemos separades. Que los gritos del 8M no sean en vano y que florezca sororidad en cada relación. Ahora más que nunca, recordemos que si tocan a una nos tocan a todas.