yalohagoyo recetas yogurt casero

recetas barcelonaEl tiempo y la paciencia son muy importantes. En la vida, después de actuar como mejor sabemos, siempre llega el momento de la espera. En el ámbito culinario ese tiempo es el que decide si nuestros actos darán buenos frutos.

 

En el siglo pasado, cuando empezaron a producirse alimentos envasados y platos preparados, también empezó a venderse al gran público un alimento que hoy en día ocupa un lugar en casi todas las neveras: el yogur.

 

En Barcelona nació la idea de la empresa Danone, que hoy es el líder mundial por lo que a este alimento se refiere. Pero, entendámonos bien, no fueron ellos los que inventaron el yogur, ni mucho menos. De hecho se cuenta que cuando produjeron el primero, en París, los inmigrantes balcánicos que allí residían y que ya conocían muy bien este alimento de origen incierto, no tardaron en sentenciar que aquello que vendían no era para nada un yogur. Sí, porque hasta la aparición de esta empresa, el yogur era un alimento que se vendía en farmacias y tenía una función curativa, pero ellos decidieron acortar su fermentación, mejorar su sabor y distribuirlo en tiendas de productos lácteos. Hoy en día esta empresa ocupa una parte importante del mercado, con muchos productos lácteos. Uno de ellos es el que ellos definen como “el yogur más bueno del mundo”, refiriéndose a su yogur griego. No he probado todos los yogures del mundo, ni creo que me será posible en la vida, pero sin duda puedo decir que lo que afirman es mentira, dado que lo que venden con este nombre, de griego tiene tanto como la Grecia actual de democracia. Parece un yogur espeso y cremoso, pero eso se debe sólo a dos ingredientes añadidos: la nata y la leche en polvo. Y pensar que es tan fácil hacer un yogur al estilo griego y ¡en tan sólo 3 horas!

 

En el sabor se notará el cariño y el mimo que sólo le puede proporcionar una espera concienciada. Puedo afirmar con certeza que los que podemos encontrar en los comercios nunca estarán tan buenos como el que podemos producir con nuestras manos: nuestra paciencia siempre será nuestro ingrediente personalizado y se adaptará a nuestro paladar como el mejor de los trajes a medida.

 

Ingredientes para producir 1 kg de yogur casero://
1 l de leche entera*
1 yogur blanco natural, a ser posible, biológico
1 manta
1 huevo
1 cuchara
1 bote de cristal con tapa de la capacidad de 1 l o varios botes pequeños con tapa
8 horas de paciencia

 

Elaboración://
Cabe adelantar que la elaboración del yogur es extremadamente sencilla, pero requiere ser exactos por lo que a rigor y limpieza se refiere. La olla, los botes y la cuchara tienen que estar perfectamente limpios y secos para que no interfieran con nuestros fermentos lácticos, que son el alma de nuestro yogur. Además, en ningún momento tenemos que ceder a la tentación de llevarnos la cuchara a la boca porque las bacterias de nuestra boca acabarían matando a los fermentos.
>> Para empezar sacamos el yogur de la nevera, ya que el frío hace que los fermentos estén dormidos. Poner la olla con la leche en el fuego y llevarla a una temperatura entre los 40ª y los 45º. Si no hay a disposición un termómetro de cocina se puede utilizar el meñique: lavarlo y secarlo bien e introducirlo en la leche –ésta tiene que estar a una temperatura que permita mantener sumergido el dedo durante 1 minuto o más sin que se advierta una sensación de quemadura–.
>> Cuando la leche esté en su temperatura, abrir el yogur y ponerlo en el bote (o ir repartiendo a cucharaditas en los varios botes pequeños), añadirle unas cuantas cucharadas de leche tibia y mezclar bien, para que los eventuales grumos se disuelvan.
>> A continuación ir añadiendo la leche y seguir mezclando, hasta llenar el bote.
>> Tapar, envolver en una manta y reponerlo en un armario de la cocina de donde no se moverá hasta transcurridas 8 horas.

Cuando abramos el bote la superficie será lisa, brillante y uniforme como si se tratara de mármol: el yogur está listo para consumir o para ser guardado en la nevera, donde durará aproximadamente una semana. Si se quiere repetir la operación, bastará volver a empezar el proceso, pero esta vez se utilizarán unas cuantas cucharadas de yogur casero.

 

* Lo mejor sería utilizar leche fresca, pero una buena leche envasada también nos vale. Elegir la leche que más nos guste, ya que esto influirá en el sabor final de nuestro yogur. Para la elaboración del yogur casero sencillo se puede utilizar también leche semidesnatada o desnatada. El sabor no cambiará mucho pero sí la consistencia, cuantas menos grasas, menos densidad del yogur.

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