Barcelona siempre ha sido una ciudad muy moderna, eso lo sabe todo el mundo que lleva gafas de colorines. Siempre estamos a tope con la tecnología más puntera; esta semana, por ejemplo, nos hemos sobrado en los planes de mejora del metro (puede que algún día se conduzcan solos) y en encontrarle un sustituto a Busquets mediante IA (súper útil), un jugador que se marcha por todo lo alto con la victoria de la Liga. Al que parece que no le gusta mucho lo tech es al hincha del Espanyol candidato de las listas del PP que rompió una cámara de unos 50.000 € porque así gestionamos la frustración en parvulario, a leches. Tampoco a Trias, que dice que los coches contaminan menos que construir el tranvía de Colau en un ejercicio de pan para hoy, hambre para mañana. Aunque la palma se la llevan las personas que han diseñado y dado luz verde, nunca mejor dicho, al flamante, incomprensible y lisérgico nuevo semáforo del carril bici de la ronda Sant Pere. Más que en la IA, aquí han confiado en la T.I.A. de Mortadelo y Filemón, como los de Valents, que siguen lanzando ideas a cañonazos, a ver si alguna cuaja. Igual el semáforo es una metáfora perfecta de la campaña electoral con sus choques, cruces de acusaciones, frenazos y líneas rojas de partido a partido, qué sé yo. Queda poco más de una semana para el gran día y la cosa pinta como nuestros pantanos: poco esperanzadora.