‘La Barcelona que funciona’, ‘el candidato del orden‘, ha ganado las elecciones de nuestra ciudad y, si nada ni nadie se interpone, nos quedan cuatro años de un programa electoral de Xavier Trias que, como buen país democrático, pocas personas hemos leído; entre otras propuestas, quiere convertirnos en ‘la capital logística del sur de Europa’, añadir efectivos a la Guardia Urbana y darles pistolas Taser. Además, por supuesto, quiere detener los proyectos urbanísticos planteados, atraer grandes eventos (con lo que nos gusta y, sobre todo, con lo que necesitamos la masificación y el gentío) y situar la ciudad como ‘el mejor destino turístico del Mediterráneo’. No sé en qué ciudad ha vivido Trias hasta ahora, pero en Barcelona, no. Busca, además, aumentar la frecuencia de las líneas aéreas y convertirnos en un ‘un autèntic hub aeri internacional’, pero poniendo freno a los ‘visitantes incívicos’, un reto más difícil que ir a destruir el anillo de poder a la pata coja. Poco favor harán estas medidas a nuestra chamuscada ciudad, poco ayudarán al descanso de los vecinos, pero, sinceramente, es lo que hay, la ciudad ha hablado y queremos volver al pasado, al desenfreno, como si esto fuera el Broadway que pretende, también, hacer del Paralelo. The show must go on. Mención especial de la jornada electoral a Ciutat Vella por ser abiertamente antifascistas, y a la momia que han encontrado en Via Laietana; seguro que ha levantado cabeza y ha pedido que la vuelvan a dejar donde estaba ante el panorama.