El alud de problemas reales que se nos lleva por delante es heavy, pero se puede contener en que en cualquier momento se pueden ejecutar 60.000 desahucios de familias vulnerables ahora que Junts ha decidido ponerle fin a la moratoria en todo el país que tumba el escudo social. Lo digo porque, mientras, nos entretenemos con la Urbana, que persigue a Roc Blackblock por pintar un mural que denuncia que el turismo está matando la ciudad, o con que el 40 % de los asistentes al Mobile se aloja en los pisos turísticos que Collboni quiere prohibir y no puede ser. El turismo se carga esta ciudad y en esos 52.000 pisos podrán vivir familias que trabajen y se gasten dinero en la ciudad todo el puto año. Aunque no sea una ciudad de la que presumir, porque los abogados de oficio tuvieron que intervenir el año pasado en 12.853 casos de violencia machista, 35 al día, un 9 % más que el año anterior. Dos opciones y ambas compatibles: salir a la calle el sábado o el domingo en cualquiera de las manis por los derechos de las mujeres y adoptar la fantástica actitud frente a la vida del Club de Curling Vallvidrera, que cada año comprueba si se ha helado el pantano para poder, por fin y por primera vez desde su fundación en 1541, jugar un partido. No hay que perder la esperanza.